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Tom Hanks: «Soy un actor egoísta que se aferra a las buenas oportunidades»

«No hablamos de un soldado queriendo matar tantos nazis como pudiera, sino de un tipo diferente, que además tenía una esposa guapísima y eso es algo que hay que tener en cuenta», describe Hanks a su personaje

EEUU. En casi cuarenta años de carrera como actor Tom Hanks ha conseguido seducirnos desde todos los ángulos. Maestro polivalente, supo hacernos reír como el niño que quería crecer en «Big», sedujo a una sirena en «Splash», nos ayudó a cruzar a la era digital con la comedia romántica «You have got mail», nos mostró la realidad de SIDA en «Philadelfia», nos llevó al espacio con «Apollo 13», fue el mejor capitán en «Salvar al Soldado Ryan», el Robinson perdido de «Castaway», la voz del héroe en «Toy Story», el detective de «El Código Da Vinci», Walt Disney en «Saving Mr Banks» y por supuesto un inolvidable «Forrest Gump».

Una carrera como la suya necesitaba un espía memorable, dirigido por un director memorable, en una película memorable y «El Puente de los Espías» es la mejor apuesta de Hanks para conseguirlo.

Cuando el género de los espías, hoy en día, prefiere la acción al suspense, esta cinta, sutil como pocas, nos lleva a viajar invariablemente al pasado. «No veo mi trabajo como un título más en una librería, cada película que hago empieza con frescura y existe por si misma con su propia identidad. Soy un actor egoísta que se aferra a las buenas oportunidades sin pensar en nada de lo que ha hecho antes», confiesa Hanks. Esta semana el público tiene la oportunidad de ver «El Puente de los Espías» en España, esperado estreno que supone la cuarta colaboración entre Steven Spielbergy Tom Hanks tras «Salvar al Soldado Ryan», «The Terminal» y «Catch Me if You Can».

En el Ritz-Carlton de New York tuvimos oportunidad de hablar con ambos sobre su amor por contar historias basadas en la realidad. «Hay algo realmente interesante en interpretar a una persona real porque puedes conocerle y decirle que vas a contar algo que tal vez nunca dijo y hacer cosas que nunca hizo, pero que vas a intentar hacerlo de la forma más auténtica posible (se ríe). Yo me enfrenté al papel de James Donovan sin una idea preconcebida, consciente de representar a un tipo que es un gran abogado de seguros, pero que termina siendo parte de un momento histórico en su país».

La cinta cuenta la historia de James B Donovan, un exitoso abogado contratado por la CIA para defender al espía soviético Rudolf Abel, brillantemente interpretado en el filme por el actor Mark Rylance, durante la época de la Guerra Fría. «La clave, para que yo pudiera interpretar bien el personaje, fue leer todos los libros que escribió Donovan sobre su propia vida. Donovan publicó un libro sobre su experiencia con Rudolf Abel durante el juicio. No hablamos de un soldado queriendo matar tantos nazis como pudiera, sino de un tipo diferente, que además tenía una esposa guapísima y eso es algo que hay que tener en cuenta», dice Hanks con ese humor irreverente que le caracteriza.

«Una historia fascinante»
Durante su investigación y enfrentándose al odio de los americanos, Donovan pide a los directores de la CIA mantener a Abel con vida como pieza de cambio para un posible canje por espías americanos, un plan que termina convirtiéndose en realidad. «Esta es una historia fascinante y debo reconocer que inmediatamente después de recibir el guion fui a Google a buscar quien era James Donovan. Lo que descubrí me impresionó porque me encontré con una pieza muy significativa en YouTube, donde aparece el verdadero Donovan defendiendo a Abel. Allí mismo entendí su personalidad, su rectitud. Su lucha siempre fue defender ante la ley a cualquier ser humano, incluso aquellos que no eran ciudadanos americanos», explica Hanks.

Mientras muchos directores jóvenes se inventan trucos con la cámara, Steven Spielberg continuo con un estilo de realizador clásico, de antigua escuela. «Steven consigue algo increíble cuando te contrata porque te brinda el poder que necesita cada escena. él quiere que los actores aparezcan preparados en el rodaje, que lleguen con ideas, más allá de lo que está escrito sobre la página del guion, del contexto narrativo, quiere ideas que no tengan nada que ver con tu personaje», admite Tom. «El Puente de los Espías», como muchos filmes de época de Spielberg, es una cinta medida, inteligente, con personajes que mantienen los pies sobre la tierra, bellísima por su cinematografía, iluminada de manera magistral por Janusz Kaminski, y con un guion firmado por los hermanos Coen.

Los hermanos Coen
«Esta es la segunda vez que interpreto un guion escrito por los Coen, a quienes llamo Joe y Nathan. Sus diálogos tienen el ritmo de la percusión y la primera escena, en la que se ve la negociación de mi personaje con un agente de seguros, es un gran ejemplo. No quiero echarles muchas flores, pero hay una cadencia en sus diálogos, en sus guiones, que es específica a su forma de escribir. Cuesta ponerse otros zapatos una vez que has caminado sobre los tacones de los Coen».

Actor, productor, guionista, escritor de cuentos y creador de aplicaciones de Apple, Tom Hanks es un renacentista de su tiempo y por mucho que nos empeñemos en compararle con James Stewart, Gary Cooper o Gregory Peck, que quiso a finales de los años 50 ser James B Donovan sin conseguirlo, Hanks en realidad solo hay uno. «Mi infancia no fue perfecta y aprendí a refugiarme en los libros.

Desde entonces siento una enorme pasión por contar historias. Me fascina producir, dirigir, actuar, me gusta crear y mostrar mi perspectiva desde todos los ángulos posibles. A mí lo que me fascina es poder compartir grandes historias con el público».

A punto de empezar a poner voz a la cuarta entrega de Toy Story, en esta ocasión para disfrute de sus nietos, Tom Hanks confiesa con nostalgia su propia infancia. «Recuerdo que de niño viajaba siempre en el autobús de Oakland hasta Red Bluff, en California, donde estaba la casa de mi madre. El día que terminaba el colegio tomábamos el autobús durante cuatro horas y yo iba con una pila de comics para estar despierto todo el camino con la esperanza que hubiera una dama caritativa con pan de plátano y ganas de repartirlo», rememora. (Internet/La Nación)