Opinión

Tiempo, es lo que no podemos comprar.

María Elena Gómez de Reshuan/Guayaquil

 

 

Y en conocimiento de causa, una cadena interminable de políticos, acólitos, cómplices, testaferros, siguen saqueando las arcas del Estado, en conocimiento de que nada llevarán y que, si van presos, su tiempo en prisión no puede ser recuperado, por mucho dinero, que se tenga, tampoco podrán comprar honorabilidad.

Nos preguntamos entonces, porque esas ansias locas de seguir saqueando al país, sin importarles el daño que se le hace a todos los pueblos y sus diferentes regiones.

Es acaso la indiferencia, el desconocimiento o la estupidez, que enceguece a los que generan acuerdos, pactos o componendas, para acabar con el país.

Los ecuatorianos estamos cansados de estas peleas de compadres, que luchan por un poder inexistente, solo existente en sus mentes corrompidas, donde se sienten poderosos, hasta que Dios se cansa, de tan malos y perversos hijos, debilitando sus ínfulas, con dolencias y enfermedades terminales.

Es una pena que la clase política ecuatoriana y todas sus ramificaciones, enquistados en el Estado, se hallan alejado de Dios y estén tan cerca, tan unidos al maligno.

Este mensaje adjunto, nos deja claro, que al mundo llegamos desnudos y de este mundo, nos iremos en las mismas condiciones.

De ahí la importancia de estos tres deseos, de Alejandro el grande.

1.- Los más eminentes médicos cargaran el ataúd. Lo que significa que puedes pagar el hospital, la medicina, médicos y enfermeras, pero no se puede comprar la salud, la tranquilidad y los médicos tampoco pueden devolverte la salud. Si ya tienes encima una decisión tomada por nuestro Creador.

2.- Que sus tesoros fueran esparcidos en el camino, mientras su ataúd avanzaba.

3., Que sus manos sean expuestas fuera del ataúd, para que los pueblos miraran que no llevaba nada.

Queda explicado en detalle, para el buen entendedor, que sembrar robo en el camino de la vida, sólo traerá dolores y consecuencias muy graves, y que ocultar la verdad, es como ocultar un brillante en el barro. El sol lo secara, el viento resquebrajara el barro y la verdad, el brillante. tarde o temprano brillará con luz propia.

Seguiremos preguntando al Padre Almeida, hasta cuando, esperemos que no hallan más hasta mañana.

Además, me permitiré dar un Consejo no solicitado: No pierda su vida, su familia, su hogar, sus hijos, por cuatro monedas de plata/oro, no vale la pena, porque su peor enemigo, su verdugo, su peor Juez/Fiscal, su conciencia.