Opinión

Terrorismo progresista…

Dr. Jorge Norero González/Guayaquil 

Ex Alcalde de Guayaquil. 

 

 

 

Es indudable que la igualdad social, base justificable de la cacareada justicia social, han sido las anclas, para darle a los terroristas progresistas, los argumentos para desmontar instituciones, destruir los valores y las columnas de cualquier sociedad, como son la familia, el Estado y fundamentalmente a las FFAA.

Invocando los derechos universales y humanos, la libertad, igualdad y el acceso de los irredentos a los recursos públicos, la consigna se convierte en su fundamentalismo, para reclutar ejércitos de jóvenes, castigados por falta de oportunidades, acceso al mercado laboral, centros de estudios, mercados financieros, vivienda, salud, etcétera.

Sin lugar a dudas, captar el poder, para acusar de todo aquello que, por falta de idoneidad, no pueden cumplir de sus promesas de cambio y bienestar, a la oposición y a la derecha recalcitrante y al imperio norteamericano, ha servido para justificar, todos sus fracasos, corrupción, atracos e ineficiencia…

Este terrorismo que de ideológico no tiene más que membretes para incautos y confundidos, no es más que un colectivo de bribones, saqueadores, oportunistas, vividores, farsantes, y criminales, que sin importarles el valor de la vida misma, mantenerse en el poder a toda costa, es la consigna y el mensaje a GARCÍA, de toda esta banda de sediciosos, que deben ser combativos no como adversarios políticos, deben ser destruidos y perseguidos por ser anarquistas, terroristas y enemigos de todo y todos…

Caer en la ingenuidad, y otorgarles el estatus de activistas políticos, adversarios, partidos políticos…ha sido la más ingenua respuesta de toda una sociedad, que, buscando cambios y renovación en la vieja clase política, dejó que este caballo de Troya, verdadero Leviatán devore y socave, el concepto y fundamentos mismos, de las democracias representativas de las principales repúblicas latinoamericanas.

Estamos en guerra, frente a un enemigo diabólico, bastante fuerte, capaz de llegar al exterminio y al propio suicidio, con tal de sobrevivir y conseguir sus objetivos…

La suerte está echada, o los combatimos, o nos destruirán.