Opinión

«TERRORISMO JUDICIAL»

Antonio Aguirre Medina/Guayaquil
antonioxaguirre@gmail.com

Vivimos en un Estado fallido, descompuesto hasta las mismas entrañas del poder. Somos tierra de nadie y nadie respeta nada, todo el país anda a la deriva sin un gobierno que lo guie y demuestre un buen ejemplo de sinceridad, ejecutividad y cordura.

Las leyes y reglamentos son figuras del basurero de la historia y cada quien las interpreta a su conveniencia, la justicia y el Legislativo están convertidos en una pestilente cloaca y, el Ejecutivo, no tiene ninguna capacidad de mando para iniciar el despegue, por lo tanto, en cualquier momento pierde el control y tendrá que abortar un vuelo sin destino porque no encontró la brújula que lo guíe por el buen camino.

Tan grave es el asunto que la Presidente de la Corte de Justicia del Guayas, Dra. Fabiola Gallardo, una dama que si tiene los pantalones bien puestos, que es lo que le falta a muchos funcionarios, pidió que se declaré en Emergencia el Sistema Judicial por motivos de la inseguridad que enfrentan día a día los trabajadores y funcionarios del poder Judicial y, el intolerable abuso del recurso de Habeas Corpus que está destrozando cualquier doctrina, teoría y procedimiento jurídico, todo por el mal ejemplo en el caso del ex Vice Presidente Jorge Glas Espinel (a) vidrio, con la decisión del juez de concederle el Habeas Corpus a (a) J.R., queremos ver si es posible investigar y de ser necesario sancionar al juez que ordenó el hecho cuestionado.

Toda la responsabilidad de las consecuencias las tendría un gobierno que hasta ahora se ha mostrado incapaz de controlar todo el país, ya que es el único responsable de la seguridad de todos los ecuatorianos.

Las expectativas originadas por la reunión del Ministro de Gobierno con los jefes de los cuatro bloques de asambleístas, por ahora parece que fue solamente un saludo apurado y condicionado a la bandera, las peticiones del representante del gobierno difícilmente serán aceptadas y la pugna de poderes tiende a complicarse más y el gran beneficiado será el no extraditable prófugo de la justicia, el innombrable que ya consiguió asilo político en Bélgica declarándose como perseguido, seguramente de su conciencia.