Economía

Terrenos para la agricultura y ganadería en Tungurahua disminuyen

Una encuesta del INEC indica que en Tungurahua disminuyó el número de hectáreas ocupadas para actividades agropecuarias.

La superficie bajo labor agropecuaria disminuyó en Tungurahua durante el último año, así lo refleja la Encuesta de Superficie y Producción Agropecuaria Continua desarrollada por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC).

Según las cifras, las hectáreas ocupadas en la provincia para la agricultura y la ganadería pasaron de 73 mil (2022) a 68 mil (2023), es decir, 5 mil hectáreas menos en un año.

El espacio que se dejó de utilizar para estas actividades sería similar a 10 mil canchas de fútbol. La mayor cantidad de superficie se utiliza para el sembrío de papa, cebolla blanca, maíz suave, tomate de árbol y haba tierna.

Así como también para la crianza de ganado vacuno, porcino, ovino y caballar.

EL DATO Entre los productos agrícolas que más se siembran en Tungurahua están la papa, cebolla y maíz.

Situación

La disminución en el uso de superficie agropecuaria tiene que ver con la urbanización de las ciudades, indicó el director del Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG) en Tungurahua, Luis Poaquiza.

“La expansión de las áreas urbanas y de la población es algo que no podemos controlar, lo cual produce una disminución de las áreas productivas”, aseguró.

De igual manera, dijo que la disminución de espacios para producir podría generar a futuro un incremento de precios de productos agrícolas y comprometer la soberanía alimentaria.

Poaquiza explicó también que gracias a la tecnificación de los cultivos actualmente se puede sembrar en pequeños espacios gran cantidad de productos agrícolas optimizando así el espacio disponible.

Otra de las alternativas que plantea el Ministerio es la asociatividad, a través de la cual agricultores y productores pueden acceder a tecnificación, capacitación, entre otros beneficios.

Sembríos  

Marcelo Salcedo, agricultor del norte de Ambato, dijo que pertenece a la última generación de agricultores de su familia, pues toda su descendencia ya no está interesada en seguir con esta actividad.

“Mis hijos han visto cómo se sufre en esto y no quieren repetir la misma historia”, explicó.

Julia Manobanda, de 69 años, contó que toda su vida la dedicó a cultivar varios productos en su terreno ubicado en Quillán, con lo cual pudo mantener a sus tres hijos que actualmente son profesionales en diferentes áreas.

De igual manera mencionó que nadie en su familia está interesado en continuar con la agricultura y que lo más probable, cuando ella ya no pueda trabajar, es que su terreno sea vendido o utilizado para la construcción de una casa.

A inicios de año se registró una disminución en la producción de capulí, entre los factores que determinaron esta situación consta la disminución de huertos frutales en sectores como Huachi San Francisco y Totoras, en donde hay cada vez más casas y menos árboles. (RMC)

Por:  Diario la HORA