Opinión

Terapia del ajedrez 

Jorge Alania Vera  

Jorge.alania@gmaikl.com 

Desde Lima, Perú, para LA NACIÓN, de Guayaquil, Ecuador. 

 

 

 

Gambito de Dama es una gran serie de Netflix, que da lugar a muchas reflexiones, entre ellas el valor del ajedrez como instrumento de aprendizaje a toda edad y herramienta de carácter lúdico para tratar algunas dolencias de la mente, siempre en forma concurrente con un tratamiento médico o farmacológico. 

La guerra del ajedrez no es cruel, es educativa. Identificado nuestro adversario, le damos la mano. En el otro escenario no pasa eso a menudo porque a veces, ni siquiera sabemos contra quién o contra qué jugamos. E incluso, en ocasiones, ignoramos que lo hacemos contra nosotros mismos. 

El bello ajedrez tiene orientaciones más o menos básicas: un buen comienzo o apertura sirve para desarrollar las piezas; la idea clave es dominar el centro o propiciar una ruptura cuando el adversario lo logra; es en el medio juego en donde se decide la partida; una gestión correcta del final remata la contienda. Y todo ello en el tiempo que nos ha sido dado. El juego concluye cuando se paran lo relojes y uno de los dos reyes resigna la derrota. ¿No pasa igual en cualquier vida? 

La pedagogía y la psicología están aplicando en varios países del mundo, prácticas y terapias, en especial con personas vulnerables, basadas en el ajedrez. Niños y ancianos están respondiendo a este gran estímulo y hallando en este símil, tablero y vida, una herramienta que sirve a otras para que hombres y mujeres sepan vivir mejor. 

La hermosa muchacha de la serie está mirando sus piezas distribuidas en el tablero que es el mundo. Mueve el peón a la casilla d4 y aprieta el reloj. Espacio y tiempo. Aquí y ahora. Empieza el gambito de dama que lo conoce cada vez mejor porque lo está jugando en la vida.