Economía

Taxis seguros y autos compartidos, una forma de protegerse entre mujeres

El aumento de la violencia llevó a dos mujeres a crear empresas de taxis que ofrecen el servicio solo a mujeres. También hay chats grupales para compartir el auto.

¿Cómo viajar segura en un país en el que la violencia contra las mujeres y los femicidios no se detienen?

Esa es la pregunta que se han planteado Jennifer Martínez, Nayfé Cassis y Andrea Álvarez, quienes no se conocen, pero que tienen una sensación en común: el miedo a ser agredidas si caminan en la calle o si toman un bus o un taxi.

Fue ese miedo el que las llevó, en el caso de Martínez y Cassis, a crear dos empresas de taxis de mujeres para mujeres.

Es decir, taxis conducidos por mujeres y que brindan este servicio solo a ellas. Martínez recuerda que la idea surgió tras vivir episodios de acoso cuando trabajaba como taxista en una de las aplicaciones que operan en el país. “Era feo tener que llevar a clientes que me miraban por el espejo o que se subían borrachos y yo tenía que dejarlos en sus casas”, dice.

Cansada de soportar esos momentos, Martínez pensó en fundar una empresa de taxis que brinde el servicio solo a mujeres y que garantice su seguridad. Así nació Go Girl, una compañía que actualmente opera en Quito y Guayaquil.

“La empresa se creó en mayo de 2021 con cinco conductoras. Ahora somos 110 y cada conductora realiza más de 50 carreras semanales en las dos ciudades”, señala.

Un servicio de ‘exportación’  Ante el aumento de casos de violencia contra las mujeres en todo el país, Martínez dice que el siguiente paso de Go Girl es llegar a Santo Domingo de los Tsáchilas, Machala, Ambato y Riombamba. Pero eso no es todo.

En junio de 2022, la empresa llegará a México, uno de los países con la tasa más alta de femicidios de la región. “Tras el asesinato de la chica Debanhi Escobar en México, nos han preguntado si tenemos el servicio en ese país. Ahí saltó la idea y desde junio operaremos allá”.

Jennifer Martínez, creadora de Go Girl. Bajo el mismo criterio de un servicio seguro opera la empresa Mujeres a bordo, fundada por Nayfé Cassis a finales de 2020. “La compañía nació por la necesidad que tenía de transportarme sola con mis hijos. Siempre tenía una sensación de miedo, así que pensé en cómo me sentiría si el conductor fuera una mujer”, dice.

Durante la pandemia, Mujeres a Bordo realizó hasta 1.000 carreras semanales en Quito y Cuenca con cerca de 30 conductoras. Cassis dice que los registros de cada carrera y los pagos que debía hacer a las conductoras los realizaba de forma manual.

“Ese trabajo me sobrepasó y tuve que suspender el servicio para organizarme de una mejor manera”. Con el desarrollo de una aplicación para celulares, Cassis dice que Mujeres a Bordo operará nuevamente a mediados de mayo con unas 15 conductoras. “Esperamos que el negocio se consolide otra vez para sumar más conductoras”.

Cassis sostiene que una de las políticas de Mujeres a Bordo es el pago justo a las conductoras. “No podemos hablar de sororidad sino somos justos con nuestras conductoras. Es por eso que el 80% del valor de cada carrera va para ellas y el 20% para la empresa.

“Queremos que las mujeres y sus familias se sientan seguras al viajar para terminar con el suplicio que significa tomar un taxi en el país”, finaliza.

Auto compartido

La creación de empresas que brindan servicio de taxi para mujeres no es la única iniciativa en respuesta a la violencia machista. En el valle de Los Chillos, al sur oriente de Quito, Andrea Álvarez creó un chat de Whatsapp para que mujeres puedan compartir el auto.

La iniciativa funciona así: mujeres escriben en el chat el día y la hora en la que necesiten que alguien las lleve desde el valle de los Chillos hasta Quito o viceversa. “Entre ellas acuerdan el lugar, la hora y el recorrido que harán. La persona que requirió la ayuda debe pagar USD 1,50 como una forma de agradecimiento”, explica.

El grupo actualmente cuenta con 250 usuarias que deben cumplir parámetros para su funcionamiento: puntualidad, seguridad y dar alertas sobre posibles cierres de vías. Álvarez dice que “tomar un bus desde el valle de Los Chillos hacia Quito no es fácil porque suelen estar llenos y eso representa un peligro. Lo que queremos es reducir la inseguridad que vivimos las mujeres”.

Teresa Espinoza es parte del chat grupal desde finales de 2021. Ella asegura que la tarifa de USD 1,50 “es barata, tomando en cuenta que voy segura, llego a tiempo y evito el trajín de viajar en bus en horas pico”. Álvarez agrega que la iniciativa seguirá funcionando y más aún cuando el Municipio de Quito analiza la posibilidad de ampliar el horario del pico y placa.

Stickers de auxilio

Desde inicios de abril de 2022 empezó a circular en redes sociales una campaña orientada a mujeres que pueden atravesar una situación de peligro.

El texto de la iniciativa dice: Hola compañer@s. Estos stickers son parte de una campaña desde las organizaciones sociales de mujeres, como una herramienta rápida que puedan usar en caso de estar en estado de emergencia o peligro. Por favor compartan con otras mujeres y familiares.

El anuncio llega acompañado de estos cuatro stickers que pueden ser enviados rápidamente a una familia o un amigo.  La activista Geraldine Guerra dice que se desconoce el origen de esa campaña. Aunque cree que llegó a Ecuador desde México, donde se han registrado varios femicidios en lo que va de 2022.

Independientemente del lugar en el que la campaña nació, Guerra sostiene que “estas iniciativas pueden ayudar a reducir la violencia contra las mujeres”. Según las organizaciones y feministas, entre agosto de 2014 y marzo de 2022 se han producido 1.075 femicidos.

 

 

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