Opinión

TAL CUAL SE ESPERABA

Antonio Aguirre Medina/Guayaquil

antonioxaguirre@gmail.com

 

Guerra avisada no mata gente. Nos acostumbramos a escuchar de nuestros mayores cuando algo pesado o malo, estaba por ocurrir.

Como era de suponerse y sin esperar mucho tiempo, el nuevo gobierno peruano anuncia sin acceso a ninguna réplica u opinión del pueblo que la República Soberana del Perú se aleja del Grupo de Lima y, por ahora, apuesta sus últimas fichas a la vieja y putrefacta UNASUR y la ortodoxa socialista progresista CELAC, una cuna de ociosos vividores españoles que fueron privilegiados y protegidos por el demente prófugo del ático belga.

La decisión puede ser tomada como una santificación al régimen más impopular, corrupto y arruinado dirigido por un pollino que a duras penas puede sumar las disculpas del fraudulento Presidente venezolano como la de su par cubano, es que han bloqueado la economía venezolana.

Aseveración menos valorada que un Bolívar venezolano con la que el nuevo gobierno dará inicio a la bancarrota peruana, debidamente preparada por los avivatos del Socialismo del Siglo XXI y el Grupo de Puebla.

La última esperanza que les queda, si es que todavía no están corrompidas son las Fuerzas Armadas antes que las conviertan en milicias comunistas y las compliquen con la narcoguerrilla.