Realidades

Un tablao flamenco en Las Vegas por Alejandro Sanz

Una decena de estrellas de la música latina rinden homenaje al músico español a través de sus canciones en un emotivo concierto

ESPAÑA. Un mantón de manila se ha plantado sobre la moqueta roja y dorada de los casinos, sobre las lentejuelas y el neón. Retiembla el piso con el zapateado y las bulerías. Las Vegas se pone flamenca un rato para brindar por Alejandro Sanz. Este miércoles ha recibido el Grammy Latino a la Persona del Año, un premio que reconoce toda su trayectoria, y para celebrarlo, una decena de artistas y amigos del músico español han entonado sus canciones entre lágrimas y abrazos. Fuera le esperan impacientes Despacito y Felices los 4, pero durante una pequeña pausa se regresa al pasado, a la banda sonora de una generación.

Natalia Lafourcade no puede cantar. Ha abierto uno de los eventos más importantes de la gran fiesta de la música latina y en medio de su actuación, se ha quedado muda. “No puedo, estoy muy nerviosa. No puedo”, alcanza a decir. Llora y baja a abrazar a Alejandro Sanz. Y él, como si estuvieran en el salón de su casa se levanta, se acerca a ella, y le da un beso. “Vamos otra vez”, decide la mexicana.

Porque Alejandro Sanz esta noche no era el exitoso músico español que abrió un trascendente camino entre la música latinoamericana y la española, encumbrado como un triunfador en las dos orillas del Atlántico. Era un padre, un hermano. “Un maestro”, como insistieron Luis Fonsi y Manuel Medrano. Y ninguno de los que subió a cantarle este miércoles pudo contener la emoción. El concierto comenzó igual que terminó: con un exceso de lágrimas.

“En realidad has sido un maestro para muchos. He aprendido, hemos aprendido, muchas cosas que no se aprenden en un salón de clase gracias a tu pluma y a tu corazón”, dijo Luis Fonsi, quien se atrevió con un éxito del calibre de Amiga mía.

David Bisbal recordó cómo se sentía cuando era un niño que soñaba con ser cantante. “Yo cantaba estas canciones frente al espejo de mi casa. Me llevan directamente a mi infancia”. Igual que la cantante mexicana Joy Huerta —con quien grabó un sencillo llamado No soy una de esas— que contó a este diario cómo “sorprendentemente” se enamoró antes de su voz que de su cara cuando iba al instituto: “Porque lo escuché durante mucho tiempo antes de verlo en la televisión por primera vez”.

“Estoy feliz y orgullosa de ser de tu país, nos representas de una manera increíble, no solo eres un gran artista, también eres una persona comprometida en la vida y me siento más que orgullosa y feliz de estar a veces al ladito tuyo”, declaró la cantante de flamenco Niña Pastori, después de interpretar el tema La fuerza del corazón, uno de sus primeros sencillos, de 1995.

“Es algo muy bonito, son mis compañeros haciéndome un homenaje. Hoy recibí además de otros que no han podido venir muchos mensajes con canciones mías cantadas por Whatsapp y la verdad es que ha sido precioso ver ese cariño”, comentaba Sanz a este diario unos minutos antes de que comenzara la gala en su nombre.

La cantante de flamenco Rosalía y la chilena Mon Laferte protagonizaron dos de las actuaciones más impactantes de la noche. El público vibraba y aplaudía su gozo con cada estrofa. Y Sanz, subía y bajaba del escenario para abrazar y besar a todos los compañeros que desfilaban por aquellas tablas.

Después de un recuerdo al virtuoso de la guitarra y amigo de Alejandro Sanz, Paco de Lucía, un grupo de flamenco convirtió aquellas tablas de un lujoso hotel de la capital del juego en un tablao flamenco. Un zapateado para Alejandro de la mano del bailaor El Carpeta y Siudy Garrido.

Y aunque todos lo veían como un padre, un maestro, Sanz quiso en su discurso como aquel joven que fantaseaba con dedicarse a la música: “Cuando era un niño tuve un sueño, después una guitarra, un acorde, un verso, un miedo, una necesidad, una canción y me puse a cantar”. Este jueves le volverán a entregar el premio a Persona del Año en la ceremonia de los Grammy Latinos que se celebrará en el hotel MGM de Las Vegas.  (EL PAÍS/LA NACIÓN)