Opinión

Super Mario Odyssey, Splatoon 2 y todo lo que está por llegar a Nintendo Switch

Pese a que Nintendo Switch tiene los juegos justos, cada lanzamiento para la consola se recibe como una pequeña obra de arte.

EE.UU. Nada más poner las manos sobre Super Mario Odyssey, tuve que probar los movimientos más habituales de Mario. El fontanero, pese a su oronda figura, es un tipo ágil que hace saltos mortales, volteretas y que hasta puede pegar culetazos al suelo para romperlo. Un tipo temible, si se piensa fríamente. Todos los movimientos habituales estaban ahí, junto con un par de nuevas ideas: la posibilidad de rodar como una pelota por el suelo (se avanza bastante rápido) y el lanzamiento de gorra. Este último es una de las claves del nuevo juego para Switch que se alzón con varios premios durante la feria del E3 y que, en cuanto hizo acto de presencia, ocupó buena parte de las conversaciones sobre el evento.

Esta es una capacidad muy de Nintendo que, ni corto ni perezoso, uno de los responsables de prensa define como su propia bomba atómica: en cuanto sueltan a Mario en el mundo del videojuego, el efecto se deja notar al instante y durante mucho tiempo. Así fue con verlo y así ha sido al probarlo en persona: saltar, correr, lanzar la gorra y buscar músicos para formar una banda (esta es la primera misión que pudimos completar) es una delicia. De los dos escenarios de Super Mario Odyssey que se podían jugar, la ciudad de New Donk City (no es broma, se llama así) es un espacio extraño. No hay casi enemigos, pero hay muchos rincones que explorar.

Estos pueden estar en una alcantarilla a la que se accede casi por accidente o en lo alto del más alto rascacielos, punto al que se llega convirtiendo a Mario en una chispa de electricidad que se mueve por los cables de alta tensión. Sí, esto último es extraño, pero está todo relacionado con la gorra: si se lanza a un personaje, un enemigo o un objeto concreto y Mario se convertirá en él, adquiriendo así sus poderes, sean poder ver objetos secretos, moverse volando o, como el caso de la chispa de electricidad, acceder a sitios únicos del mapa.

Es el gran ‘gimmick’, el truquito bajo al manga de este juego y que se supone que tendrá un montón de protagonismo en el conjunto. En el escenario del desierto, esta exploración y este uso desenfadado de la gorra cobran otro protagonismo, pues sirve para abatir enemigos, descubrir objetos coleccionables y hasta para saltar más alto, pues Mario puede impulsarse sobre ella. Aquí Super Mario Odyssey es más el tipo de juego de plataformas que todos los fans de Nintendo conocen desde hace años. (Internet/La Nación)