Opinión

SUGERENCIAS PARA LOS PRÓXIMOS ALCALDES

MSc. Brenda Mendoza Pimentel/Guayaquil.
FORO AGROPECUARIO ECUATORIANO

 

Continuando con la dinámica de sugerir acciones a las autoridades venideras de los gobiernos locales; la gestión que inician los nuevos alcaldes representa la oportunidad perfecta para saldar una deuda histórica: la educación ambiental. Para que esta no se quede en un simple saludo a la bandera, es urgente que los municipios coordinen de forma directa con centros educativos y universidades. Estas instituciones no deben ser vistas meramente como receptores de folletos, que simplemente terminan engrosando el índice de desechos sólidos, que por otro lado suelen terminar colapsando las alcantarillas en las distintas ciudades; sino como aliadas estratégicas para diseñar programas de voluntariado, proyectos de reciclaje obligatorio y estudios técnicos sobre la realidad climática local.

Solo mediante esta sinergia se podrá crear una verdadera conciencia colectiva sobre los estragos que el abandono del entorno ocasiona a las ciudades, tales como inundaciones por sumideros obstruidos, olas de calor insoportables por la falta de árboles y crisis  de salud pública causadas por la contaminación del aire. Por supuesto, es tierno ver cómo nos empeñamos en autodestruirnos mientras gastamos millones buscando agua en Marte.

Cuidar el planeta no es un acto de caridad hacia los osos polares; es puro instinto de supervivencia egoísta. Deberíamos proteger la Tierra, aunque sea por comodidad personal, ya que, hasta donde sabemos, el espacio exterior carece de wifi, café por las mañanas y, sobre todo, de oxígeno gratis. Arruinar nuestra única casa y esperar que la tecnología nos salve mágicamente es la cúspide de la ironía humana. Los nuevos alcaldes deben entender que liderar una ciudad no es solo pavimentar calles, ni pelearse en redes con los opositores políticos, sino garantizar que los ciudadanos del futuro tengan un aire limpio que respirar mientras caminan por ellas.

En conclusión, alcaldes, recuerden que la historia no los juzgará por los monumentos de cemento que dejen construidos, sino por el aire que nos dejen para respirar. Cuidar el planeta es nuestra única opción sensata; después de todo, la Tierra sobrevivirá perfectamente sin nosotros, pero nosotros no duraremos ni un segundo sin ella. Es hora de educar para sobrevivir