Opinión

SUGERENCIA PARA EL NUEVO PREFECTO DEL GUAYAS

MSc. Brenda Mendoza Pimentel/Guayaquil.
FORO AGROPECUARIO ECUATORIANO

 

Están por llegar nuevas autoridades a los GAD provinciales y esto traerá consigo la cantaleta del “dragado” por lo tanto nos avocamos a mencionar detalles importantes a fin de coadyuvar esfuerzos por reducir el índice de inundaciones en la costa ecuatoriana. La reforestación de las riberas de la cuenca baja del río Guayas debería convertirse en una de las principales prioridades del próximo prefecto de la provincia del Guayas. No se trata únicamente de sembrar árboles, sino de recuperar un sistema natural que protege el suelo, regula el ciclo del agua y conserva la biodiversidad que sostiene las actividades productivas de la región.

Las franjas de vegetación ribereña cumplen funciones fundamentales: reducen la erosión de las márgenes de los ríos, disminuyen el arrastre de sedimentos, filtran contaminantes provenientes de la agricultura y contribuyen a mantener una mejor calidad del agua. Además, actúan como una barrera natural frente a inundaciones y ayudan a mitigar los efectos de las sequías al favorecer la infiltración y el almacenamiento de agua en el suelo.

La cuenca baja del Guayas es una zona estratégica para la producción agrícola y la seguridad alimentaria del país. Sin embargo, la pérdida progresiva de la cobertura vegetal en sus riberas ha incrementado la vulnerabilidad de las comunidades rurales frente a las crecidas, el deterioro de los ecosistemas y la disminución de especies de flora y fauna. Si esta tendencia continúa, los costos ambientales y económicos serán cada vez mayores, afectando directamente a agricultores, pescadores y a miles de familias que dependen de estos recursos.

Por ello, el próximo prefecto tiene la oportunidad de impulsar un programa integral de reforestación con especies nativas, involucrando a los gobiernos locales, universidades, productores, organizaciones comunitarias y centros educativos. La restauración de las riberas debe complementarse con educación ambiental, monitoreo técnico y mecanismos de incentivos para quienes protejan estos espacios.

Reforestar las riberas de la cuenca baja del Guayas no es un gasto, sino una inversión para el futuro. Cada árbol sembrado representa una oportunidad para reducir riesgos, fortalecer la producción agrícola y dejar un patrimonio natural a las próximas generaciones. La verdadera grandeza de una administración pública se mide por las decisiones que garantizan un desarrollo sostenible y una mejor  calidad de vida para quienes habitan el territorio