Opinión

SUBSIDIAR ES TAN MALO COMO SOLAPAR LA CORRUPCIÓN

Ing. Agr. Gonzalo Gómez Landires/Guayaquil

 

 

Con la premura por conseguir capital para financiar el desequilibrio fiscal y el estado de guerra interna contra los narcoterroristas, el Gobierno ha retomado la iniciativa para corregir las distorsiones económicas que ocasiona el subsidio a los combustibles, que ni siquiera favorece al pueblo sino a sectores minúsculos que se lucran ilegalmente del diferencial.

 Esto se conoce desde hace mucho tiempo ¿por qué los Gobiernos no lo han solucionado? ¿Es verdad que no han podido o hay otros intereses ocultos? Sabemos que es un tema difícil que va a exacerbar los ánimos en algunos sectores, pero también conocemos que hay formas y métodos técnicos para provocar la menor afectación a los grupos productivos y de servicios públicos, que tienen una ineludible dependencia de los combustibles.

 Resolver el tema del subsidio es complejo y delicado pero absolutamente necesario, y este gobierno está en el momento adecuado para hacerlo pues goza de un sólido respaldo político y popular, con un pueblo consciente de la necesidad de restaurar las distorsiones económicas.

 Pero hay otros temas nefastos que afectan nuestra economía, como la comercialización del petróleo, que lleva más de una década vendiéndose a un precio inferior al del mercado. El recordado periodista Fernando Villavicencio señaló una diferencia de $ 4 por barril, que con una producción de 450.000 barriles diarios significa $ 1’800.000 por día, o $ 648’000.000 anuales. De haber sucedido igual en los últimos 10 años alcanzaría un total de $ 6.480’000.000. Suficiente para construir cuatro refinerías y producir combustibles baratos

 Otro misterio es el costo de producción de nuestro petróleo, pues nunca se ha detallado, peor justificado lo que cuesta producir cada barril. Sabemos que en 2022 Colombia promedió $ 17, México $ 21, Rusia $ 20, USA 31.  De Ecuador no hay valores oficiales, pero se han escuchado cifras sobre $ 40 por barril, y en la última campaña, el entonces candidato Daniel Noboa señaló que nuestro costo bordeaba los $ 58.  Alguien se está lucrando de esa inconsistencia.

 Otra vergonzosa realidad es la corrupción existente en el sistema de compras y contrataciones públicas, que paga cinco veces más que el valor de mercado, pero nadie trata de remediar esa inmoralidad.

 Los subsidios deben ser corregidos pero también aquellos temas tenebrosos, no resueltos; porque de lo contrario resultará que lo más dañino no era dicho subsidio a los combustibles, sino aquello que solapa la corrupción descarada que se mantiene en la comercialización del petróleo, el costo de producción del mismo, y el sistema de compras y contrataciones públicas… entre otros.