Opinión

¡SUBIENDO AL 7° PISO…!

Por: Mario Ponce Lavalle – Quito

¡Cuando esta nota salga a la luz, seré ya un setentón…! Habré, por lo tanto, “virado los sesenta”, habiéndome adentrado a vivir una nueva década… ¿Será esta la última? ¡No lo sé! eso lo determina solamente “El Barbudo”, que es como llamamos coloquialmente a Dios, durante un juego de golf.

Me agarra el 7° piso, fuera del Ecuador, mi país, al que tanto quiero, pese a las insufribles vicisitudes que “nos regala” últimamente.  ¡Me agarra en “el imperio”…! convocado por un programa inédito: compartir las delicias de Mickey y Minie Mouse, junto a mis pequeñas nietecitas, que se han convertido, en el principal “motor y oxígeno” en la vida de los abuelos.

Así, a los casi 30 años, vuelvo a esta genialidad de Walt Disney, quien vivió para alegrar, fantasear y dejar volar la imaginación pura, de los niños.

¡Qué bueno que es el imperio !, mientras más vengo a el – y lo hago desde 1958- más me gusta: la LIBERTAD es plena! todo funciona! todos trabajan fuerte! las cosas públicas se hacen bien y una sola vez! ¡No se roba al Estado! Por eso, y tantas otras cosas más, son y seguirán siendo, ¡la primera potencia mundial! El mundo gira alrededor de sus inventos, de la tecnología por ellos desarrollada… otros intentan copiarlos, otros más, intentan perfeccionarlos, pero el ORIGEN del teléfono celular, del Internet, de la comunicación satelital, y de tantas cosas más a través de la historia, ¡les pertenece a “los gringos”…!

¡Hoy veo en retrospectiva -y con cierta inusual serenidad- el mundo que me ha tocado vivir…! Un grandísimo mundo sin la menor duda, pues siendo un típico “baby boomer” he palpado en carne propia, el paso de la regla de cálculo, al computador personal, del teléfono de disco, al celular de 5ª generación, de la costosísima llamada por cable marítimo, a la de WUP que no cuesta nada aunque estés al otro lado del mundo, del avión de pistón para 20 pasajeros, al jet de ultra larga autonomía con 350 almas a bordo, que en 18:30 horas te pone al otro lado del mundo sin escalas… en fin, de la época del Cable, donde te cobraban por palabra, a la del “click” que envía sin costo y en un segundo, todo un contrato hacia otro continente… Del Austin Mini, mi primer y fantástico carro, elemental y súper económico, al VW GTI, sofisticado “monstruo” que manejo hoy, y que con sus 200 CV turbo, ya me “acoquinan” de meterle pedal a fondo… ja ja ja, soy ya un “abuelo timorato y prudente”… lo confieso…!

He vivido el cambio dramático de la música, desde los apacibles y románticos boleros -que todavía escucho y con los cuales recuerdo- hasta llegar al Hard Rock que NO escucho… pasando por los genios de los Beatles, los Rolling Stones, Carole King o Carlos Santana… Viví Woodstock, Paris del 68, el drama de Vietnam, la crisis de los misiles en Cuba, y la reivindicación de los Derechos Civiles del Dr. Martin L. King, y como olvidar el magnicidio de JFK, que me agarró en el hospital, escuchando por radio transistor- luego de un grave accidente, por el cual, casi pierdo mi brazo izquierdo.

Tuve la suerte y el privilegio de educarme bien con valores de la Fe Cristiana y también con sentido de Patria, en la AME de la mano de ese gran educador que fue Monseñor Romero Gonzales; luego, hice y terminé mi universidad en Colombia, durante la mejor época y escuela de su gran arquitectura… Allí “me engancho” mi compañera de ruta, con la cual hemos creado nuestro mejor proyecto: tres maravillosos hijos a los cuales hemos criado con valores y sencillez, pero siempre inculcando que provienen de ancestros de trabajo nítido, con honestidad y ética. ¡Eso es lo más importante!

Perdí a mi padre -con quien fuimos muy “amigos”- cuando el tenía 65, por lo tanto, he vivido ya, 5 más que el… Perdí a mi maravillosa Madre, cuando ella contaba 87, por lo cual, me faltarían 17 para igualarla.

¡No se cuanto más viviré…! y la verdad, no me preocupa mucho. Solo le pido a Dios, que me conceda CALIDAD de vida, y no solo CANTIDAD de vida… para que me permita disfrutar de las cosas importantes: la amistad y el amor en todas sus versiones; que me permita ser productivo y positivo para mi país y mis congéneres, y que me permita, practicar y disfrutar del deporte que amo y que me une con la naturaleza y con mis amigos; poder disfrutar de hijos y nietos, hasta que la Ley de la Vida, apague mi mecha.

Mientras tanto, espero diseñar todos los proyectos que pueda, y disfrutar de la vida lo más plenamente posible… para lo cual, ¡deberé empezar por operarme inmediatamente las cataratas! porque ya no veo nada! Ja, ja, ja… y también, poder seguir escribiendo y comunicando respetuosamente a la ciudadanía, mis ideas y análisis con pleno sentido cívico, ¡en pos de que el Ecuador mejore su destino!

Pido disculpas por haber tomado hoy, un tema de tinte personal, para consumir algo de su valioso tiempo…