Opinión

¡SOY TESTIGO Y TENGO MIEDO!

Miriam Florencia L./ Guayaquil

Psicóloga y terapista familiar
miriam_florencia@yahoo.com

Ser testigo de un crimen es algo que no solo causa un trama emocional sino que también llena de pánico a quien lo presenció, pues en medio de tanta violencia, estas personas que andan en el mundo delictivo no descansan hasta averiguar quién los vio cometer tal o cual fechoría y luego viene la intimidación para que esas personas que lo vieron todo no hablen.

¿Se es culpable de presenciar un asesinato sin que el asesino se dé cuenta? No, no se es culpable de estar en ese momento en un lugar cerca o de donde se pudo presenciar tal hecho. Del modo como están las cosas, por causa de unos pocos malos funcionarios no se puede confiar en las Instituciones Gubernamentales que se supone están para salvaguardar y proteger la vida de los ciudadanos, de allí que muchas personas no se atreven a denunciar un crimen del cual han sido testigos presenciales debido a las consecuencias que este hecho traería a su vida y a la de sus familiares.

Pero en muchos casos cuando se decide guardar silencio para proteger su vida y su identidad, los efectos traumáticos salen a la luz, y se comienza a padecer de insomnio, pesadillas, delirio de persecución, problemas intestinales, ansiedad, que mantienen a la persona atormentada y con sentimiento de culpa por no poder hablar.

Ante esta situación, es necesario mantener la calma y serenarse, pues los efectos traumáticos van a ir desapareciendo poco a poco con ayuda psicológica, mientras tanto piense que aunque muchas veces estos crímenes quedan impunes, ante la justicia de Dios nadie lo hace, porque Dios no necesita testigos, Él es Omnipresente y no hay nada oculto bajo la faz de la tierra.

El saber que nadie se escapa de la justicia divina debe ser motivo de paz tanto para la familia de quienes han perdido a un ser querido en manos de un asesino, como para quienes han visto todo lo que ocurrió y deben callar por miedo a represalias, aquí mientras estemos en la Tierra, siempre habrán actos de injusticia y de maldad, pero hay un Dios que hace justicia a quienes claman por ella.