Opinión

Somos uno y todos  

 

Jorge Alania Vera  

Jorge.alania@gmail.com  

Desde Lima, Perú, para LA NACIÓN de Guayaquil, Ecuador. 

  

 

El maestro Eckart dijo que la palabra soy únicamente puede ser pronunciada por Dios y que al hombre le corresponde la palabra somos. Ser con el mundo es soñar con transformarlo, transformándose también uno mismo en la realidad y en la perspectiva de ese sueño. Cuando dos o más rezan en mi nombre, allí estoy yo junto a ellos, dijo Cristo y el abate Merton lo tradujo cientos de años después de señalar la célebre frase: Yo soy el que soy, quiere en verdad decir: Yo soy el que seré, cuando todos sean uno.

Rezar es sentir nostalgia por el cambio, es desear el cambio aquí y ahora y en cualquier plano de la existencia individual y colectiva. Y soñar es empezar a cambiar, alternando el saber que sirve para contemplar con el conocimiento que sirve para transformar. El sueño de hoy convertido en la realidad de mañana. El sueño de mañana convertido…y así hasta que dejemos de soñar con el cuerpo y con el alma.

Sean realistas: pidan lo imposible, escribieron los muchachos en el turbulento pero hermoso mayo de 1968 en París. La realidad como utopía que baja del cielo (o asciende del infierno) pero que no está aquí sino allá, en un territorio de brumas y de luces que sin embargo en cualquier momento puede ser visible (y vivible) para nosotros.

No me gusta mi tiempo, ni mi ciudad, ni mi cuaderno que pierde hoja tras hoja. Interpelo a diario a mis dioses por haberme lanzado a esta aventura. Pero canto y sueño y pido lo imposible y, por lo mismo, puedo ser feliz. Porque la única realidad en la que en verdad estamos es la realidad del sueño compartido…