Opinión

Solidaridad con Elecaustro

Por Gerardo Maldonado Zeas

 

El viernes 28 de enero de 2022, Cuenca y el país fuimos testigos de la manera brutal como fue incendiado un mixer transportador de hormigón de la empresa Guapán, en la zona donde se construye el Proyecto Multipropósito Soldados Yanuncay por parte de Elecaustro, acto vandálico cometido por un grupo de personas supuestamente de estos lugares, acción condenable de oficio a ser investigada de manera urgente por la Fiscalía, y demás órganos de control.

Con la socialización correspondiente, se han cumplido todos los pasos para obtener la licencia ambiental y el título habilitante para su construcción, lo cual, entre algunos reclamos sin fundamento por parte de los pobladores de las riberas del río Yanuncay de áreas como Minas, La Inmaculada, San Juan, San José, Barabón Grande, Barabón Chico, San Joaquín entre los principales, termina siendo uno de los “motivos” de sus molestias.

Este no es un proyecto minero, tal como algunos dirigentes trasnochados pretenden hacer creer a los vecinos del lugar; este es un proyecto hidroeléctrico para atender la demanda futura de electricidad, con un aporte al sistema nacional interconectado del país de 22 MW de energía limpia y renovable, siendo beneficiadas cerca de 70.000 familias. Los habitantes de estas zonas siempre han cuestionado la falta de gestión de las autoridades para regular el caudal del río Yanuncay y evitar inundaciones, lo cual justamente se pretende conseguir con esta gran obra. Además, creará las condiciones para suministrar a la planta de ETAPA en Sustag la dotación de agua para potabilizarla y aprovisionar de líquido vital a Cuenca por 30 años, a más de ser una fuente de reserva para el riego en épocas de estiaje, justamente en los sectores opositores al proyecto.

Un reclamo general es menester, ante estos actos manejados con direccionamientos particulares, tratando de interponer afanes contrarios a los del bien común. Para detener el progreso de un país suelen mezclarse siempre, la ignorancia, los intereses personales, el norte equivocado de los políticos cazadores de votos, el silencio de la fuerza pública, quienes deben asegurar la tranquilidad para avanzar, y el mutismo de la sociedad.