Realidades

Sofía Vergara: Comprar sujetadores ha sido una pesadilla toda mi vida

La actriz de Modern Family revela cómo logró convertir en oro su mayor desventaja.

EE.UU. Domina tan bien el papel de latina exuberante como Marilyn Monroe el de rubia tonta. Y, gracias a su iniciativa empresarial, la protagonista de Modern Family es la actriz televisiva que más dinero gana. A punto de estrenar ¡Pisándonos los tacones! junto a Reese Witherspoon, que ambas coproducen, Sofía Vergara revela cómo logró convertir en oro su mayor desventaja. Y qué está dispuesta a hacer por amor.

Sofía Vergara aparece en una sala llamada The Living Room, que se encuentra en el primer piso del hotel Peninsula Beverly Hills. La actriz ha querido que nos reunamos allí para tomar el té. Me sorprende que tomar el té se encuentre entre sus costumbres y, desde luego, no está entre las mías. Pero, si las circunstancias lo requieren, puedo dejar el dedo meñique correctamente extendido. Cuando Vergara (Barranquilla, Colombia, 1972) llega a la cita, a las dos en punto, se produce una de esas escenas: las cabezas se giran, las bocas se quedan abiertas.

La gente empieza a hablar. Lo selecto de la clientela hace que los presentes se controlen enseguida, y recuerden que mantener una aparente indiferencia es la forma adecuada de demostrar que uno no es un advenedizo. Como si dicha indiferencia fuera la contraseña para acceder a una sociedad secreta. La gente empieza a fingir que bosteza, que se estira o que pide la cuenta. Cualquier actividad que no sea quedarse mirando, embobados, como hacen los turistas. Poco después, todos retoman sus conversaciones o vuelven a fijarse en la pantalla del móvil. Se limitan a lanzar vistazos de lo más discretos.

Sofía Vergara finge no percatarse del revuelo que ha provocado al atravesar la sala de un extremo a otro, y se enfrenta a las miradas ausentes sin el menor atisbo de timidez o vergüenza. Ni se inmuta ni parpadea. Mientras espero a que alcance nuestra mesa, se me ocurre que ese es el trabajo —o el truco— propio de una estrella: que actúes en público como si nadie estuviera observándote. Sin romper nunca el hechizo.

Un camarero le retira la silla y ella le da las gracias en español. Sofía tiene un aspecto igual al de Gloria Delgado-Pritchett, la (mucho) más joven esposa de Jay Pritchett (Ed O’Neill) que interpreta en Modern Family, la sitcom de la ABC galardonada con varios premios Emmy. Viste como ella: vaqueros que parecen más una segunda piel que unos pantalones, top ceñido con estampado felino y, en el anular, un diamante que empequeñece al resto de diamantes de las inmediaciones. Y habla como ella. Pero es que el acento del personaje de ficción es el suyo.

Vamos al grano. La actriz viene directa de una prueba de vestuario, así que ha estado pensando en sus pechos. “Tengo unas tetas enormes”, dice mientras representa esa enormidad con las manos. “Comprar sujetadores ha sido una pesadilla durante toda mi vida. Al instalarme en Los Ángeles iba a sitios como Frederick’s of Hollywood, donde los fabricaban para mujeres de la calle”, recuerda. “¿Mujeres de la calle? ¿Se refiere a prostitutas? O sea, ¿putas?”, pregunto desconcertada. “No, no, putas no”, responde entre risas. “No me sale la palabra. Esto… Bailarinas”, explica mientras contonean los hombros. “Ah, ya, strippers”, comento. “Eso, strippers. Chicas flacas con tetas gigantescas”. “Gigantescas y falsas”, apostillo”. “Créame, lamento no tener tetas falsas. Cuando me tumbo se me bajan hasta aquí”, gesticula. “No me hace ninguna gracia”.

La conversación sobre los pechos deriva de forma muy natural hacia una charla sobre la maternidad. Hace dos años la actriz reconoció públicamente que había decidido congelar sus óvulos. Recientemente ha aceptado una propuesta de matrimonio de Joe Manganiello, el actor que interpretaba a Big Dick Richie en Magic Mike. Al igual que sucede con Sofía, la gente no solo mira a Joe: se lo come con los ojos. Ella se explica: “El día en que difundí el comunicado de prensa [en el que se anunciaba la ruptura con otro prometido, Nick Loeb], Joe se puso en contacto enseguida con Jesse Tyler Ferguson [Mitchell Pritchett en Modern family], y le dijo: ‘Por favor, por favor, dile a Sofía que quiero su teléfono’. Y yo contesté: ‘No, Jesse, es demasiado guapo’. Después de que Jesse pasara dos días tratando de convencerme, le contesté: ‘Bueno, pues dáselo’, mientras pensaba: ‘Yo estoy rodando en Nueva Orleans y él se encuentra en Los Ángeles. No va a pasar nada’. Pero empezamos a hablar con frecuencia, él se presentó en Nueva Orleans… Nos hemos vuelto inseparables. No cambiaría nada de él, salvo el hecho de que es cuatro años menor que yo (él tiene 38 años; ella, 42). (Internet/La Nación)