Opinión

Soberbio, prepotente y arrogante

Antonio Aguirre

antonioxaguirre@gmail.com

Poca importancia le ha dado la prensa a una de las últimas declaraciones del Presidente de la República Bolivariana de Venezuela en la que se desenmascara y saca a relucir su inmenso deseo de perpetuase en el poder.

Cito la nota de la agencia internacional de noticias EFE: El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, dijo que su país solo puede ser gobernado por “revolucionarios” y señaló que los opositores deberían rogarle a sus santos para que las elecciones parlamentarias de diciembre las gane el oficialismo, pues de lo contrario se produciría un “caos”.

“Estos pelucones (opositores) deberían prenderle varias velas a los santos en los que ellos crean o a los que ellos le pidan, rogando que la revolución gane ampliamente las elecciones del 6 de diciembre, porque este país sólo lo pueden gobernar los revolucionarios”, dijo Maduro.

“Entraríamos en un caos”, dijo Maduro al referirse a la posibilidad de que el oficialismo no gane en estas elecciones y señaló que él juró al pueblo “desde el corazón” que bajo ninguna circunstancia que le toque vivir entregará “los logros de la revolución” ni traicionará “al pueblo”.

“Preparémonos para defender esta revolución en el escenario que nos toque defenderla y la patria, la soberanía, nuestra historia, el derecho al futuro, y el 6 de diciembre como digo yo, a ganar como sea, con el pueblo consciente, con guerra económica (…) llueve truene o relampaguee la victoria es de la revolución bolivariana”, dijo.

Maduro reiteró así lo que dijo el día 13 pasado cuando señaló que el chavismo debe ganar las parlamentarias “como sea” para garantizar que triunfe la “paz” y porque “el futuro está en juego”

Estas declaraciones anuncian que en caso de perder, como es muy posible que ocurra, está preparando al pueblo a una futura guerra civil fomentando el odio de clases y copiando el calificativo de pelucones a un coideario suyo.

Poca humildad y modestia ha demostrado el Presidente Maduro, que seguramente hoy debe estar más preocupado por los resultados en las elecciones de Argentina y quién tiene que rezar y pedir a los santos perdón, por todo el caos y el hambre en que tiene sumido a su pueblo, es él.

Después de Chávez, el peor castigo es Maduro y el próximo presidente tendrá que reconstruir los escombros del socialismo del siglo XXI.

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