Opinión

SISTEMA AGROALIMENTARIO EN RIESGO.

Emilio Gallardo González

Observatorio de Políticas Públicas Agropecuarias-OPPAGRO

emilioegallardog@gmail.com

 

 

En noviembre pasado, la Agencia Nacional de Regulación, Control y Vigilancia Sanitaria (Arcsa) emitió un aviso sobre la presencia de cromato de plomo en alimentos importados de uso diario, como la canela en polvo. Dicha sustancia es altamente tóxica para los seres humanos, generando preocupación en diversos sectores de la sociedad.

Igualmente, la FDA en Estados Unidos alertó en octubre sobre la presencia de altas concentraciones de plomo en ciertos lotes de puré de manzana y canela de procedencia ecuatoriana que se comercializan en dicho país. Esto puede tener repercusiones en los diferentes productos alimenticios que exportamos.

Por lo tanto, es necesario examinar las políticas y acciones sobre la inocuidad de los alimentos, centrándose no solo en productos específicos, sino evaluando todo el sistema agroalimentario. La inocuidad es la característica que garantiza que los alimentos que consumimos no causan daño a nuestra salud. Esto implica que durante su proceso producción, transformación y comercialización se aplican medidas de higiene sanitaria para reducir el riesgo de contaminación de alimentos, como residuos de agroquímicos, metales pesados, bacterias patógenas y otros.

Con respecto a la evaluación de la inocuidad de los alimentos, existen factores claves que deben monitorearse continuamente dentro sistema agroalimentario. Algunos de estos factores incluyen: garantizar prácticas higiénicas desde la producción hasta el envasado, controlar permanentemente la presencia de agentes contaminantes como pesticidas y microorganismos patógenos, y verificar la calidad y seguridad de los ingredientes utilizados en la producción de alimentos.

De la misma manera, se debe asegurar que los procesos de manufactura, almacenamiento, etiquetado, distribución cumplan con los estándares de calidad y las normativas nacionales e internacionales.

Asimismo, se requiere realizar auditorías y supervisiones continuas tanto en laboratorios estatales como privados, ya que éstos, desempeñan un papel crucial en la inocuidad de los alimentos. Llevan a cabo análisis y pruebas para detectar posibles contaminantes, patógenos o sustancias nocivas en productos alimenticios, protegiendo la salud pública y asegurando la calidad de los productos antes de llegar al consumidor.

La detección de contaminación por plomo no es un caso aislado; por ende, se necesita analizar y evaluar el sistema agroalimentario. Se deben revisar las políticas públicas vigentes y utilizar, además de las buenas prácticas de producción y manufactura, nuevas tecnologías como el Blockchain para la trazabilidad de los alimentos. Esto se traducir en una mayor confianza de los consumidores tanto en los mercados nacionales como internacionales.

En lo institucional, para garantizar la inocuidad, es indispensable establecer mecanismos de coordinación entre AGROCALIDAD en la producción primaria y ARCSA en la fase agroindustrial. Además, articular con municipios y el sector académico. ¨La inocuidad de los alimentos es un asunto de todos¨ (OMS)