Opinión

Siniestras intenciones detrás de boicot contra algodón de Xinjiang

BEIJING, (Xinhua) — Los anuncios recientes de empresas como H&M y Nike de negarse a usar algodón de Xinjiang han provocado una condena y resistencia generalizadas de parte del público chino.

Detrás del llamado boicot al algodón de Xinjiang existen siniestras intenciones de fuerzas anti-China en algunos países occidentales, incluido Estados Unidos, para difamar a China y suprimir la industria china. El Gobierno y el pueblo de China se oponen firmemente a ello.

Desde hace mucho tiempo, la producción de algodón en Xinjiang ha sido altamente mecanizada y no requiere de una gran cantidad de recolectores de algodón. La acusación de “trabajo forzado” en la industria algodonera de Xinjiang es una completa mentira.

La intención final de utilizar frases como “trabajo forzado”, “campos de concentración” y “genocidio” es socavar la seguridad y la estabilidad de Xinjiang y suprimir el desarrollo de China.

Lawrence Wilkerson, jefe de personal del ex secretario de Estado de Estados Unidos Colin Powell, alguna ocasión dijo que si la Agencia Central de Inteligencia quisiera desestabilizar a China, la mejor forma de hacerlo era causar disturbios sociales y presionar a China desde el interior.

Enfocarse en el algodón de Xinjiang tiene motivos económicos también. Acusaciones descabelladas como “trabajo forzado” y “abusos a los derechos humanos” son meras acusaciones utilizadas para reprimir a la industria textil de China.

China es el segundo mayor productor de algodón del mundo, y Xinjiang es la región productora de algodón más importante, ya que representa cerca de 90 por ciento de la producción nacional de algodón. Los incrementos constantes en la producción de algodón de China y la creciente industria textil están poniendo nerviosos a algunos en Estados Unidos y en Occidente.

Como el mayor exportador de algodón del mundo, Estados Unidos exageró la cuestión de Xinjiang desde febrero del año pasado, durante la administración Trump, y emitió una prohibición a los productos de algodón procedentes de Xinjiang. Con el pretexto de proteger los derechos humanos, Estados Unidos intenta reforzar la producción en su territorio.

“Personas que nunca han estado en Xinjiang están difundiendo innumerables mentiras”, dijo el periodista francés Maxime Vivas, quien recientemente publicó un libro sobre sus dos viajes a la región autónoma en el noroeste de China.

La acusación de “genocidio” hecha por el Gobierno de Estados Unidos contra China está basada en el abuso de datos y en las falsas acusaciones de un extremista religioso de derecha, indica un reporte publicado el mes pasado por el sitio web de noticias independiente Grayzone.

China está centrada en la lucha contra el terrorismo y el separatismo en Xinjiang. Está preservando los derechos humanos en la región, no abusando de ellos.

Los países occidentales deben dejar de fabricar narrativas sobre Xinjiang y abandonar los intentos de socavar la estabilidad y el desarrollo de China. Las empresas extranjeras que operan en China deben respetar las reglas del mercado y evitar politizar las cuestiones comerciales.

China da la bienvenida a empresas y personal extranjeros para que operen y crezcan en el país. Pero se opone resueltamente a los ataques maliciosos basados en rumores y mentiras que perjudican los intereses de China.