Opinión

Sinceramiento necesario 

Jorge Alania Vera  

Jorge.alania@gmail.com 

Desde Lima, Perú, para LA NACIÓN, de Guayaquil. 

 

 

 

El nuevo gobierno del Perú debería ipso facto sincerar la cifra de fallecidos por el COVID-19, como una señal de cambio en el enfrentamiento de la pandemia con el arma comunicacional de la verdad. Es tan sencillo darse cuenta al mirar la Sala Situacional del Minsa, que si la cifra más elocuente y necesaria- la del número de fallecidos-no es verdadera, quién garantiza que las otras lo sean, por ejemplo, el número de recuperados u hospitalizados. 

Si hay recomendaciones del organismo de la salud mundial que el Perú no ha seguido ni sigue y si se ha creado un grupo de apoyo para que lo haga, no se entiende por qué hasta ahora no se corrige ese error descomunal. Además, tampoco se entiende cómo la prensa en general no lo reclama, cuando en todos los países del mundo manejan la cifra real que triplica la oficial, cuando menos. 

Viene, es casi seguro según expertos, una segunda ola del COVID-19 y es momento de acabar con esta mentira que no beneficia a nadie, salvo a quienes la promueven o la dejan estar seguros de que la población ya se la creyó o se la creerá en algún momento por aquello de que” miente, miente que algo queda”. 

Precisamente, la Organización Panamericana de la Salud en su documento: Gestión de la Comunicación e Información en emergencias y desastres, señala que la comunicación es clave “porque se busca y se necesita para para tomar decisiones, para ganar o perder visibilidad y credibilidad y, sobre todo, para poder brindar una respuesta oportuna, rápida y adecuada a las personas afectadas por un desastre o emergencia”. Señala también que su principal característica es la veracidad, es decir, “La información debe ser precisa, coherente y basada en metodologías serias, validada por fuentes externas y analizada dentro del marco contextual adecuado”. Para el comportamiento del equipo comunicacional demanda: actitud y comportamiento proactivo, transparente y participativo.