Opinión

SIN TESTICULOS ¡NO HAY PARAISO!

Antonio Palacios Frugone / Guayaquil.

Hay un dicho popular que dice ¡De todo hay en la viña del Señor! Los politiqueros se han encargado de “pregonar”, que para ser buen político ¡hay que poseer HUEVOS!… Los testículos son órganos reproductores masculinos con forma de “huevo”, producen espermatozoides y la hormona masculina testosterona.

Cuando a un politiquero le dicen que le FALTAN HUEVOS, nos ponen a pensar ¡a que se refiere el calificativo!, pudiendo ser el resultado de la falta de estos órganos reproductores o simplemente la ausencia de estos en su plan nutricional, provenientes de un animal irracional denominado “gallina”. El conocimiento de cualquiera de estas características, podría determinar una relación profunda entre las personas que entrelazan estos calificativos y así saber de la carestía o no de estos elementos, lo que podría llevarnos a penetrar en otro tipo de conjeturas que por el momento no vienen al caso analizarlos.

El usar la palabra “huevo” en sus diferentes formas e incluso llegar a calificar al hombre por su comportamiento, ha hecho que la asociación de academias de la lengua española y la academia americanista, hayan determinado que el adjetivo ahuevado(a), usado por muchos politiqueros (hombres y mujeres), sea referido a personas temerosas, lentas, indolentes etc.

Sirviendo para resaltar su incapacidad al momento de tomar decisiones en los respectivos cargos, donde se corre el riesgo de ocasionar pérdidas lamentables en cualquier campo.

El mundo en su desarrollo depende de los intereses que generan situaciones que benefician a ¡muchos o pocos!, lo económico prevalece ante posturas muchas veces de orden moral, importando simplemente el resultado a conveniencia de los interesados. En el campo lingüístico también sucede algo similar, muchas palabras son adaptadas a las necesidades del lenguaje que pregonamos y que necesitamos trasmitir a diversos estratos de la sociedad y es aquí donde los politiqueros sacan provecho de estos modismos.

Cuando oímos hablar a nuestras máximas autoridades “vulgaridades” nos damos cuenta el poco respeto que nos tienen, nunca los oiremos decir esos piropos en actos oficiales o institucionales con representantes extranjeros, demostrándonos el servicio que les da una exquisita mascarilla.

Este cumulo de diferentes alternativas, nos lleva a exclamar ¡SIN TESTICULOS, NO HAY PARAISO!