Opinión

Sin justicia estamos perdidos…

Dr. Jorge Norero González/Guayaquil

 

Lo más grave y peligroso que como sociedad uno puede experimentar, es vivir rodeado de chismes, incertidumbres, violencia, temores, oscuridad y dudas…

Los rumores que no son aclarados o desvanecidos causan conmoción, pueden crear pánico y provocar una explosión social, que podrían arrastrarnos a escenarios abismales y catastróficos….

Es entonces obligatorio, que las autoridades de manera urgente aclaren o desmientan esos rumores, porque de no ser así, las probabilidades del caos y la anarquía están a la vuelta de la esquina…

La noble institución de la Policía Nacional ha sido herida de muerte, y viene sufriendo denuncias permanentes de graves situaciones de corrupción, narcogenerales, malos elementos, actos de violación, robos, pero hasta ahora no habíamos llegado al nivel, que su máxima autoridad, fuese la máxima colaboradora de las mafias, del crimen organizado y de ser la líder de una estructura criminal al interior de la propia institución policial…

Si la Policía Nacional quien es la llamada constitucionalmente a proteger, garantizar y servir la seguridad interna, el orden y la paz, pero su cúpula sirve a los criminales, ¿de qué seguridad estamos hablando?

El Presidente de la República, la Ministra de Gobierno y del Interior, la Fiscal General, no pueden ni un segundo más, guardar silencio, porque aquello podría ser interpretado como complicidad o cobardía. No depurar y exigir sanción ejemplarizadora de estos perversos, cínicos y malos elementos, sería el más grave error y un daño irreparable, del que ya estamos bastantes cansados de soportar, y que ha llegado el momento de gritar BASTA.

¿Hasta cuándo vamos a seguir soportando tanta infamia, maldad y corrupción? Aquellos miembros de la noble y desacreditada institución no pueden quedar en la impunidad y escapar de la justicia, por sus abominables crímenes.

Desde Moreno, Guillermo Lasso Mendoza, los ex ministros de Gobierno, del Interior, tienen que responderle al país, ¿cómo en sus narices permitieron que estos delincuentes dirijan a la Policía Nacional y nadie tuvo ni siquiera la curiosidad de exigir un informe de inteligencia, para saber en manos de quién ponían a la Policía, donde estuvo la secretaria de inteligencia?…

Todos son responsables del delito de comisión por omisión (y omisión impropia) «se hace responsable a alguien de la producción de un resultado, por incumplimiento de un deber de actuar. Más aún se los hace v responsables con la misma valoración que si lo hubiera causado activamente» (Wikipedia).

Por no haber observado, advertido, que autoridades inferiores estaban prestando sus servicios al HAMPA, al crimen organizado, ahora que se sabe (supuestamente) que la ex comandante general era la madrina y la cómplice para que operen con total impunidad bandas criminales y carteles de las drogas, la responsabilidad es desde el Presidente de la República, quién mediante decreto, designó a fulano o mengano como Ministro, secretario, comandantes generales, etcétera…

Guillermo Lasso Mendoza y muchos ex ministros de Estado, deben ser enjuiciados y enviados a las cárceles. Sus manos son cómplices y bañadas de sangre, por el asesinato de aquellos inocentes que murieron en esta guerra perversa e infame desatada por los criminales y los carteles.

Haber dejado incólume que operen los criminales en nuestro territorio, ha sido la peor y la más grave traición de estos perversos ciudadanos, que debiendo gobernar para el bien de los ciudadanos, han sido los padrinos y madrinas de las mafias y de la corrupción…

Nadie se puede lavar las manos, por aquello presidente Daniel Noboa Azín, Ministra Mónica Palencia Núñez, o escriben sus nombres como aquellos funcionarios que enfrentaron con patriotismo, responsabilidad y firmeza la podredumbre, corrupción y complicidad del Estado, o querrán ser los próximos que ante no sólo el tribunal de la historia cuanto, de la Corte Nacional de Justicia, tendrán que rendir cuentas por acción u omisión de sus actos.

Que está vez nadie escape y vayan a la cárcel, de ustedes depende terminar con este cuento, o que sigamos calificado como país de corruptos, pillos y criminales…

Semper Fi.