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Simeone choca con el arte de armar un equipo

El Atlético firma su peor primera vuelta en la era del técnico argentino, que no ha encontrado un once estable

ESPAÑA. Los 35 puntos logrados suponen la peor primera vuelta del Atlético de Madrid en la era Simeone. El técnico, tras el empate en San Mamés, definió la primera vuelta de su equipo como irregular. Las estadísticas y el juego hablan de un equipo menos sólido, menos contundente en su propia área y menos compacto para anular al rival como lo hacía antes. Los mejores momentos los ha firmado, independiente de la variante de Koke en el medio o de los índices de posesión, cuando presionó arriba. Se puede decir que el Atlético ha dado más sensación de poder ganar los partidos jugando en campo contrario que en el propio. La paradoja es significativa en un equipo que dominó como pocos el repliegue en campo propio. En esa irregularidad denunciada por Simeone están incrustados el intento de transformar el juego del equipo, el posterior regreso al molde clásico para sacrificar resultados por juego, y el no haber consolidado un once capaz de alcanzar la regularidad deseada. Línea por línea, el Atlético ha sido una constante búsqueda de soluciones por parte de Simeone que no terminan de afianzarse. El técnico choca, por el momento, con lo que los clásicos llaman el arte de armar un equipo.

DEFENSA: DESCONOCIDO GODÍN Y EL RELEVO DE JUANFRAN

Comenzó el campeonato manteniendo a Savic junto a Godín y a Juanfran y a Filipe Luis en los laterales. Que Godín haya estado por debajo del nivel que ha ofrecido en las últimas temporadas fue una de las primeras grietas en defensa que comenzaron a atisbarse. Por todo lo que le ha dado no es fácil, aunque fuera de forma puntual, sentar a Godín. Por todo lo que representa y porque se puede confiar en su recuperación puede ser comprensible la decisión de no apostar más por la pareja Savic-Giménez, pero también es cierto que el equipo nota esa baja forma de Godín.

Incuestionable Filipe, aunque en los últimos partidos ha bajado su eficacia ofensiva, con Juanfran, sin embargo, Simeone sí tocó a uno de sus futbolistas de cabecera. Vrsalkjo ha tenido detalles interesantes, pero aún no ha terminado por imponerse con un rendimiento notable y regular.

CENTRO DEL CAMPO: DE LA VARIANTE DE KOKE AL DESCONCIERTO

El meollo de lo que va de temporada. Simeone empezó con la fórmula de los cuatro mediocentros (Saúl, Gabi, Tiago y Koke), pero los empates ante el Alavés y el Leganés le impulsaron a dar ese paso adelante que se le reclamaba ante la sensación de que los equipos podían haberle tomado la medida y el propio diseño de la plantilla. La apuesta por Koke en el medio y la entrada de Carrasco en la banda izquierda trajo una racha de victorias y de juego que dispararon las expectativas. En octubre el Atlético era calificado como el mejor equipo de Europa. Las derrotas en el Sánchez Pizjuán, en Anoeta y en el derbi, hicieron que Simeone, con el apoyo de Gabi y Godín, acabara con la variante de Koke en el medio. La necesidad de asegurar resultados mediante una versión más sólida ha tenido cierto efecto, pero el equipo sigue transmitiendo sensación de vulnerabilidad. Las variantes han pasado por Saúl o Tiago junto a Gabi, prescindir de Carrasco, volver a poner a Koke en el medio y tratar de insertar de manera definitiva a Gaitán e incluso a Correa. La solución de que Gaitán y Carrasco formen parte del once ha sido poco experimentada por Simeone. Eso supone, siempre con Griezmann y Gameiro o Torres, como delanteros, poner en peligro la titularidad de Gabi, que es un caso similar al de Godín, la de Koke o la de Saúl. Otro gran dilema para tratar de confeccionar el once.

DELANTERA: CON GRIEZMANN NO BASTA

Griezmann ha sido intocable. Salvo ese bache goleador que coincidió con los malos resultados, lo que habla de su trascendencia, su rendimiento no es muy cuestionable. El problema para Simeone es que Gameiro no acaba de explotar y de asentarse. Se le han visto buenas intenciones en los movimientos y en el trabajo táctico, pero no acaba de ser una referencia clara ni de reivindicarse como un gran goleador. Tampoco Torres ha estado muy convincente cuando ha tenido que participar. ( EL PAÍS/LA NACIÓN)