Tecnociencia

Siete consejos para que la salud y vitalidad lo acompañen siempre

Según la chef y Coach de salud María Villegas, cuidar el sistema digestivo es la clave.

COLOMBIA. Como muchas mujeres, la chef y Coach de salud María Villegas luchó durante años con alergias alimentarias y una enfermedad crónica del intestino que la llevó al extremo de tener que alimentarse varios meses por vía intravenosa.

Cuando María se dio cuenta de que los medicamentos que el formulaban no surtían efecto, decidió tomar ella misma las riendas de su bienestar “y buscar una alternativa más natural y holística”, dice la autora de libros de recetas en el manual ‘¡A tu salud!’.

Para María, “lo primero que debes entender es la importancia que tiene el intestino sobre tu salud”. Solo en ese órgano está casi el 70% del sistema de defensa del cuerpo. Allí se combaten virus, parásitos y demás microorganismos invasores. Por eso, dice María, hay que aprender a cuidar el intestino, a desintoxicarlo e identificar la comida que no le hace bien.


1. Lleva un diario de alimentación:
La buena noticia es que llevar una vida saludable no es una misión titánica. Sin dietas extremas ni restricciones absurdas, el camino que propone María Villegas se puede implementar paso a paso, introduciendo paulatinamente los cambios hasta que se conviertan en un estilo de vida. Aquí, algunas claves para lograrlo:

Como no todos los organismos son iguales, muchos alimentos pueden causar alergias o intolerancias. Para descubrirlas, anota en un diario la hora de cada comida y los ingredientes, “registra cómo te sientes físicamente, cómo están tus niveles de energía en ese momento y dos horas más tarde”, aconseja María. Además, en una columna de observaciones puedes registrar si la comida te satisfizo, si te dio hambre al poco tiempo, si comiste por ansiedad, gula o antojo y si esto se puede relacionar con tu estado emocional.

Otro dato importante para tener en cuenta a la hora de la comida es que la digestión empieza en la boca. Masticar entre 30 y 50 veces cada bocado hasta que los alimentos se vuelvan papilla le ahorra trabajo al estómago y permite que el cuerpo asimile mejor los nutrientes.

2. Oxigena tu cuerpo:

El estrés es uno de los factores que más afecta la digestión. Los problemas y preocupaciones se somatizan y pueden producir inflamaciones e irritaciones. Por fortuna, existe una solución: respirar profundamente desintoxica, física y emocionalmente, porque elimina el dióxido de carbono presente en el cuerpo y activa el funcionamiento de los sistemas nervioso y digestivo.

Un buen ejercicio para oxigenar el cuerpo, liberar tensiones y cambiar el estado de ánimo es regalarse al menos dos minutos al día para respirar profundo -mejor si es en medio de la naturaleza y lejos de la tecnología-. Solo siéntate con la espalda recta y los ojos cerrados, mantén la punta de la lengua detrás de los dientes superiores e inhala profundamente por la nariz mientras cuentas hasta 4. Sostén el aire mientras cuentas hasta 7 y exhala por la boca, contando hasta 8, con los labios medio cerrados para que se produzca un silbido. Repite otras 3 veces para completar 4 respiraciones.

Pero el oxígeno no entra solo por las vías respiratorias. De hecho, un adulto consume tres veces más oxígeno por el agua que toma que por el aire que respira. Por eso es importante mantener el cuerpo hidratado, aunque no hay una medida exacta de cuántos vasos o litros de agua se deberían consumir cada día. Eso depende de las condiciones atmosféricas y de cada organismo. Eso sí: en la orina se puede verificar qué tan hidratado está el cuerpo. Entre más oscura es la orina, más agua se debe consumir.

3. Duerme como un lirón:

Un tercio de nuestra vida la pasamos debajo de las cobijas. Mientras dormimos, el organismo usa la energía en prepararse para una nueva jornada, las defensas se activan y el cuerpo se repara. Por eso las personas que están enfermas deben dormir más horas de lo normal.

Un adulto promedio debería dormir entre 7 y 9 horas todos los días. Para conciliar el sueño fácilmente es recomendable establecer una rutina –acostarse y levantarse siempre a la misma hora–, hacer 30 minutos diarios de ejercicio aeróbico, alejarse de los aparatos electrónicos dos horas antes de ir a la cama, leer y darse un baño con agua caliente.

Si sufres de gases o acidez, duerme del lado izquierdo, pues la forma del estómago hace que los jugos gástricos se procesen fácilmente en esa posición.

Y para un sueño mucho más placentero, asegúrate de que todo esté oscuro y en silencio e impregna tu almohada con un aroma relajante.

4. Mueve el esqueleto:

El ejercicio ayuda a activar la digestión y regenerar la flora intestinal, mejora la resistencia y flexibilidad, aumenta la densidad ósea, hace que la sangre circule sin problemas, elimina toxinas y, por supuesto, permite mantener un peso saludable.

No es necesario pasar horas en el gimnasio para activar los músculos. Basta con caminar, bailar, trotar o moverse con un video de aeróbicos al menos 30 minutos al día, “de un jalón o a raticos porque es acumulativo. Muévete a pie lo más posible, usa las escaleras, juega con los niños y saca a pasear al perro”, recomienda María Villegas. Lo importante es que sientas que tu corazón y respiración se aceleran un poco y que suba la temperatura de tu cuerpo.
Además del beneficio para el cuerpo, el ejercicio impacta la salud mental, ya que estimula la producción de serotonina, conocida como la “hormona de la felicidad”. (El Tiempo/La Nación)