Opinión

Siéntense en la mesa del venezolano con hambre

Fuente: LA PATILLA

Con respecto a las mesas de diálogo son innumerables los cuestionamientos que tiene el venezolano que padece la crisis humanitaria, ese que tiene familiares que mueren en los hospitales por falta de medicinas, por la inseguridad o ese que ve a su gente partir, huir de la desgracia de este régimen, ya sea caminando, en bus, en avión o en la forma que consiga lograr escapar de las neveras vacías y la muerte segura.

Ese venezolano es justamente lo contrario a quienes participan en estos encuentros, que seguramente hace rato dejaron de tener contacto con la gente, ya sea porque no les interesa o porque ni siquiera se pueden acercar a una comunidad porque inmediatamente serían rechazados y cuando menos, emplazados por el ciudadano que confió en ellos.

Recientemente, nuestro amigo Pedro Urruchurtu hacía un recuento sobre todos los procesos de diálogo que se han realizado en el país, en “búsqueda de soluciones pacíficas” y que sólo han procrastinado el dolor del venezolano, haciéndolo una cotidianidad.

Desde el año 2002 este régimen ha entrado en crisis que lo llevan a buscar salidas que le permitan ganar tiempo y espacio, para así poder oxigenarse y avanzar en la imposición de su modelo socialista. Siendo así, quienes participan en el diálogo aportan las mayores bombonas de oxígeno a este sistema y son copartícipes de la destrucción del país, porque el problema no estuvo en haber asistido la primera vez, el problema está en reincidir, sabiendo que los resultados serán los mismos. Eso, hasta nueve veces, con el más reciente de Oslo-Barbados.

Tampoco se trata de confiar en el mediador, porque hemos pasado por Gaviria, Zapatero, representantes noruegos y una infinidad de actores que buscaban darle legitimidad y credibilidad a estos procesos, pero que finalmente nunca han tenido en cuenta cuál es la esencia de este régimen, qué lo motiva y lo sostiene, y sin eso, difícilmente será efectiva la táctica para buscar solución a todo esto. Y que sirva de lección: esto no puede ser ensayo y error, porque estamos hablando de la vida del ciudadano. Con esto no se pueden permitir equivocaciones porque ya no hay vuelta atrás.

Los venezolanos han esperado muchísimo de la dirigencia política, han confiado muchísimo, en unos más que otros. Sin embargo, en cada proceso tienen, quienes dirigen desde la Asamblea Nacional el camino hacia la libertad, la oportunidad de pasar a la historia como quienes salvaron la nación y devolvieron la libertad conquistada por nuestros próceres. Sino, pueden ser simplemente uno más del montón que solo busca llenar sus arcas con el dolor del venezolano.

Antes de ir a una mesa de diálogo, vayan y siéntense en la mesa de un hogar de cualquier familia de una comunidad y allí sabrán lo que espera y quiere la gente de cada uno de ustedes.