Opinión

Shugar: Un negocio familiar

La pasión por la cocina en general es de familia. Todos cocinan, sin embargo su mamá y ella han sido muy inclinadas a hacer postres. Su progenitora ha ido guardando recetas de tortas a lo largo del tiempo.

GUAYAQUIL. ¿Cómo nace Shugar?, la idea nació hace algunos años atrás, pero Adriana Menoscal González, una de las mentalizadoras de este emprendimiento no precisa cuánto, pero si destaca que “siempre fue mi sueño y el de mi familia –su mamá Sara, de su papá y hermano Ricardo- dedicarnos a algo relacionado con la cocina, hasta que finalmente me decidí aventurarme por la repostería”. El amor por la cocina vine de familia.

La joven de 29 años recuerda que en las reuniones familiares y cuando las visitaban amigos le decían que los postres les quedaban muy ricos, por eso recalca que el concepto de Shugar, su marca, es trabajar bajo pedido y ofrecer una importante variedad de productos, la mayoría dulces. Sin embargo también manejan algunas opciones de sal.

El nombre surgió precisamente por los principales productos que ofrecen y para agregarle un toque divertido, decidió escribirlo tal como se pronuncia en español. “También representa nuestro deseo de unificar tendencias, como actualmente sucede en el ámbito culinario. La cocina de vanguardia actualmente es la comida fusión”, resalta.

Como todo emprendimiento, crear Shugar también tuvo su dificultad. Sin embargo, cuando uno disfruta lo que hace, el esfuerzo tiene todo el sentido del mundo, recalca Adriana. “Iniciamos como una aventura en casa, hicimos algunas pruebas para ver cuál era la acogida que tendríamos. Empezamos con unas cuantas opciones de tortas y cupcakes y quienes participaron en las degustaciones quedaron muy satisfechos con el sabor. Eso nos dio la confianza para empezar”.

Recalca que sus productos se caracterizando por dos cosas: un sabor delicioso y acabados estéticos creativos y artísticos. Ella resalta que está pendiente que todo quede lo más perfecto posible, que todo sea fresco y cause un gran impacto en quienes los vayan a consumir. Por la idea de personalizar los productos dulces, especialmente las tortas y los cupcakes.

“La experiencia debe ser memorable. Obviamente, para lograr esto es necesario esforzarse y dedicarse mucho. Aunque la gente actualmente está sumamente satisfecha con lo que recibe, para nosotros es necesario ir mejorando continuamente, por lo que poco a poco vamos perfeccionando cada vez más las técnicas que requieren hacer un producto de gran calidad tanto en el sabor como en la forma de presentarlo”.

Ella inició con un capital que reunió junto a sus padres y hermano. Lo necesario para comprar los implementos básicos para empezar. Adriana reconoce que todo se ha ido desarrollando en la medida en que ha crecido la cantidad de clientes que tienen, entre los fijos y temporales.

“Pues hasta ahora, la mayoría de nuestros clientes vuelven a pedir algo una vez que prueban las tortas y los cupcakes. Sin embargo, los pedidos varían porque normalmente dependen de los eventos para los que necesitan los productos”.

A ella particularmente siempre le ha apasionado todo lo relacionado con lo artístico y la creatividad. Desde pequeña siempre le gustó dibujar, moldear, pintar. Adriana cree que eso ha influido enormemente en su decisión de crear Shugar. “Para mí cada torta personalizada o decoración que voy a hacer es un reto, un desafío a mí misma. Lo hago con el mayor esfuerzo, amor y empeño posible. Mi forma de pensar es hacer las cosas tal como yo quisiera recibirlas, por eso me gusta hacer un trabajo completo y ver en mis clientes una sonrisa de satisfacción al recibir el pedido”. Ella tiene su taller en su propia casa.

Las personas interesadas pueden comunicarse por whatsapp al 0999913054. También están en las redes sociales. Tanto en Instagram y twitter están como @shugar_adri y en Facebook lo pueden hacer como Shugar Adri.

El valor de sus productos depende del tamaño y del diseño en el caso de las tortas, cupcakes y galletas personalizadas. Sin embargo también tienen postres más sencillos, con una decoración estándar y de diferentes sabores como la torta de chocolate rellena de menta, cheesecakes de chocochips, dulce de durazno, entre otros. Esos postres varían en un rango de $35 a $45.

También tiene algunos productos de sal como canastitas de pintón con relleno de chancho, nuestro nacho-pizza y la tradicional copa mexicana.

Para preparar sus productos, usa insumos nacionales mayormente, pues Ecuador, resalta, que tiene algunas cosas de excelente calidad, especialmente el chocolate. Esta guayaquileña apuesta por lo nuestro, además dice que es una gran ventaja pues los precios de los postres y bocaditos de sal no se verán afectados por los impuestos.

Ella no estudió pastelería, pero si posee un título profesional como Comunicación Visual y Diseño Gráfico, pero realmente es un complemento que le ayuda a fortalecer su negocio en varios aspectos. “He sido bastante autodidacta en muchas cosas de las que he ido aprendiendo, yo misma investigando y experimentando en la cocina. Este año tengo previsto hacer estudios de pastelería en el exterior”, resalta.

Por el momento cuenta con servicio a domicilio para el sector norte. Más adelante quiere ir expandiendo a más lugares. (DO/La Nación)