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Shirley Berruz: en el arco estoy segura

Antes de dedicarse al fútbol, Berruz practicaba el baloncesto, lo que le sirvió años después para tener destrezas en el arco.

GUAYAQUIL. Una de las mayores alegrías que le otorgó el seleccionado femenino de fútbol a Ecuador, el año pasado, fue su clasificación por primera vez en la historia a un Mundial. Una de las 11 jugadoras participes de este triunfo fue la zaguera Shirley Berruz, quien se ha destacado en su juego.

Aunque Shirley empezó su carrera futbolística a la avanzada edad de 16 años, confiesa que siempre le gustó el deporte, es por esto que desde los 6 años practicó el baloncesto.

Cuando decidió dedicarse al fútbol, opto por ubicarse en el arco y no en otra posición, porque ahí se sentía segura, gracias a la destreza que le otorgó el deporte que practicó de manera previa.

“Siempre creí que estar en el arco requería una combinación entre el baloncesto y el fútbol. Los movimientos son parecidos, porque tienes que ir arriba o abajo con las manos, además la agilidad que me dio el básquet la utilicé en el arco y me fue bien”.

Ya a los 17 años integró por primera vez una selección, esto cuando fue convocada a la Sub-20, aunque su ascenso fue rápido gracias a sus destrezas innatas reconoció que su esfuerzo la llevó a ser parte de la selección ecuatoriana femenina de fútbol. “No tuve buena bases, pero creo que ahí partió mi esfuerzo, porque antes nunca había entrenado fútbol”.

Formó parte del equipo de su colegio – Liceo Cristiano-, estuvo en un club amateur de
Católica y Espol, antes de llegar al Rocafuerte de Guayaquil. Durante la Copa América en el 2010, fue suplente de la entonces zaguera titular Irene Tobar, y posterior a su actuación ese título se lo otorgaron a ella.

Sumó más experiencia durante la Copa Libertadores Femenina, Juegos Bolivarianos y los 2 campeonatos nacionales que se han jugado hasta la fecha.

Aseguró sentir gran admiración por el ex arquero de Emelec, Deportivo Quito y el combinado tricolor, Marcelo Elizaga, quien en el 2009, le obsequio un par de guantes durante un entrenamiento previo al torneo Sub- 20, que se llevó tuvo lugar en Colombia.

“Futbolísticamente hablando, lo admiro y será siempre un ídolo para mí porque es la persona que llegó a reflejar lo que yo siempre quise hacer”, señaló.

Para ella, al país le falta mucho para profesionalizar el deporte, más aún cuando se trata de fútbol femenino. “Es un arduo camino que hay que lucharlo, en lo personal, creo que pasando las dos siguientes etapas del mundial, sería un aporte de peso para el fútbol femenino aquí en Ecuador. Es una tarea diferente y difícil pero vamos hacer una buena apertura para que se abran más las cosas aquí”, resaltó.

Junto a la selección ecuatoriana ha viajado a seis países, pero de todos esos el que más disfrutó fue el de Trinidad y Tobago, porque de ese país trajo junto a sus compañeras la clasificación.

“Tobago para mí un viaje excepcional. Son varios partidos que te quedan buenos sabores de que hiciste las cosas bien pero sin lugar a duda lo que pasó en el repechaje no tiene ninguna comparación con los otros”, dijo.

En la actualidad a la golera femenina se la ha involucrado con muchos jugadores, pero ella aseguró que su corazón le pertenece a Villacís, el marcador izquierdo del Macará. “Es muy bonito compartir el amor por el fútbol, a veces es difícil ver dos deportistas, uno allá y otro acá separados, pero ambos disfrutamos el triunfo de cada uno”.

Antes de dedicarse al cien por ciento al fútbol, Shirley trabajaba como visitadora médica y además estudiaba la especialidad de Sistemas, carrera que piensa continuar cuando finalice su participación en el Mundial.

Asimismo no descarta la idea de volver a un mundial, “todo llega a su tiempo, esperemos estar en condiciones para volver después de cuatro años en el 2018”. Y está consciente que debe mantenerse involucrada futbolísticamente para poder ser llamada.