Opinión

SERÁN HIJOS VERDADEROS, decídalo usted.

María Elena Gómez de Reshuan/Guayaquil

Impresiona y por qué no mencionarlo, el desdén con que muchos hijos, tratan a sus padres mayores, impresiona observar que:

No existe una llamada porque están ocupados.

No existe una visita, si está no tiene por objetivo, recoger algo de la casa de sus padres.

No existe el tiempo para dedicarlo a sus padres, porque siempre tienen un compromiso.

No existe ese verdadero amor de hijos a padres.

No existe la preocupación de ver si están enfermos y ocultando sus necesidades.

No existe la preocupación de si sus padres se alimentaron.

No existe el interés de sacarlos de sus casas o asilos.

Así mismo existen hijos que impresionan, escucharlos y ver la preocupación, interés y cariño con el que tratan a sus mayores.

De todo da la mata y en muchos casos, hemos sido mudos testigos, de cómo esos padres, se preocuparon y desvivieron por ellos, que hoy se presentan ausenten, que me importistas e ingratos, dejando para después, lo que podrían hacer hoy.

Y es que el después, siempre será tarde, como dice algún mensaje que leí por ahí, después el café se enfría, después es después y será muy tarde, llorar sobre un cadáver, que es lo que socialmente se observa de estos hijos, donde lo único que les preocupa son las apariencias de “un qué dirán”

Quizás, me exprese con dureza, pero da pesar, visitar los asilos y escuchar a los ancianos, preguntar, si conocemos a sus hijos y decirnos: “sí lo ve, dígale que me venga a visitar, que lo extraño, me siento muy sola/o”

Que tristeza mirar el rostro envejecido de estas madres, que tuvieron sus circunstancias y sus razones, para actuar como lo hicieron en su vida.

Los hijos, no tienen y no deben juzgar a sus padres, no vivieron sus momentos, ni vivieron sus sufrimientos, no vivieron sus circunstancias y no vivieron su época.

Un hijo, es un hijo y está en este mundo, porque esa mujer, decidió tenerlo y darle vida, por amor, aunque lo conveniente, hubiera sido abortarlo, para lograr borrar de su mente lo vivido y todo lo que tuvo que pasar.

Eso los hijos no lo saben y por ello jamás se juzga a los padres, hay que tenerlo presente y ser conscientes y agradecidos, con quien, nos permitió ver la luz del sol.

Felicitaciones a todos esos hijos maravillosos, preocupados de sus padres, hasta el último aliento.

Y cuidado con esos hijos despreocupados y desprovistos del verdadero amor de hijos a padres, porque hay que recordar que la vida es un círculo y todo regresa y todo nos golpea con fuerza.

La juventud es pasajera y más rápido que volando, estaremos ocupando esa hermosa etapa de adulto mayor, donde es impredecible saber a ciencia cierta, cómo actuarán nuestros hijos, frente al lecho de dolor de sus padres.

Se educa con el ejemplo y los niños, nietos de hoy, miran y observan cómo sus padres, actúan con sus abuelos. De seguro, lo imitarán el día de mañana.

Salvo mejor criterio.