Opinión

Ser y parecer…

Dr. Jorge Norero González/Guayaquil

 

Llegar y mantenerse, por supuesto que es la fase más difícil en cualquier gestión, posición o carrera, que demanda de quienes lleguen, implementen todo el proceso de aprendizaje y experiencias, en la fase agonal de los actos que desarrollamos los seres humanos.

Llegar al desempeño de la Presidencia de la República, es la máxima aspiración de cualquier actor político, es la ambición de cualquier organización política, que además tienen al bien común, y al servicio, como ejes fundamentales de la razón de ser y de existir…

Cuando vemos que los Presidentes, resultaron ser falsos líderes, farsantes, payasos mediocres, corruptos y cómplices de toda la debacle institucional en sus naciones, por culpa de sus pésimos gobiernos, muchas veces esos mismos pueblos que le dieron la oportunidad de llegar a la cúspide de sus ambiciones, se encargan de bajarlos y hasta los arrastran, desahogando todas las miserias y penurias que causaron a sus sociedades.

Por aquello es fundamental y vital, y para eso está considerado en el organigrama o en la estructura administrativa de cualquier Estado nación, la presencia de ministros y secretarios de Estado, los asesores y los consejeros, como parte imprescindible en la gestión y de la administración pública, que son sometidos al escrutinio y la fiscalización de las otras y diferentes funciones del Estado, para exigir que funcionen los operadores de la maquinaria estatal, no sólo porque son parte de la oposición, es porque son fundamentales, para exigir se corrijan los rumbos, se lleguen a los objetivos del Plan de Gobierno, y todos cumplen con éxito, el servicio eficiente, eficaz y oportuno que reclaman los pueblos y sus ciudadanos.

Hoy más que nunca, se necesita tener total transparencia y tener la capacidad de escuchar y de actuar, cuando los acontecimientos que vivimos son de un terrible y gravísimo nivel, que podría significar el colapso total del modelo político, y no sólo de los gobiernos de turno.

Nos encontramos frente al paredón, llevados por todo ese ejército de delincuentes que, con diferentes membretes, nos han defraudado sistemáticamente.

Nadie: unos por acción otros por omisión, se libra de la responsabilidad proporcional que tiene que cargar en este drama en que nos encontramos. Pretender que los otros son los culpables, y librarnos de la culpa, por qué no fuimos parte de ningún gobierno, o no les dimos el voto, no es suficiente…

Quedarnos callados y no hacer nada porque no es supuestamente mi problema, es el peor combustible, para que se encienda la hoguera y estalle la Republica, en el más terrible escenario de extinción y exterminio.

Sólo nos queda como única esperanza ante tanta desolación, que alguien con sangre en las venas, corazón de guerrero y carácter indomable, lidere las pocas Fuerzas leales e incorruptibles que queden, para enfrentar en una guerra a muerte, con los otros que se vendieron a las Fuerzas del mal y de la corrupción, para salvar a la Patria.

No hay más caminos, por donde salir, sin sufrir daños o perdidas. La situación es de extrema gravedad, y necesitamos que el que lidere al ejército de salvación, tenga los pies y la cabeza bien puesta en sus hombros y en la tierra, para que en ningún momento la vanidad o la soberbia, tengan espacios que le puedan hacer perder el rumbo de su misión.

El que quiera entender este mensaje que lo procese, el que no, que se entere, se acerca la verdadera guerra y la batalla final…

Semper Fi.