Opinión

SER O PARECER

 Henry Silva Viteri/Guayaquil

Cuando se ocupa un cargo de elección popular las personas pasan a ser personajes públicos, es muy importante conservar la cordura y como dice el dicho: “La mujer del César no solo debe serlo sino parecerlo”, y lamentablemente lo que está pasando con la abogada Cynthia Viteri burgomaestre de la ciudad de Guayaquil es verdaderamente preocupante ya que durante su administración parece que se le perdió el libreto de la cordura y actúa como si fuera una vedette; parece que le quedó muy grande el cargo porque desde que ocupó el sillón de Olmedo ha cometido una serie de actos no acordes con su posición como primera autoridad de la ciudad.

Lamentablemente parece que olvidó que es la primera autoridad de la ciudad y se le perdieron los libretos de comportamiento y por ese motivo perdió la cordura y no solo eso, se ha dejado llevar por el efímero poder que le da un cargo público; desde el inicio la burgomaestre cometió irregularidades, enroló a muchos de sus allegados en cargos y muchas veces duplicando las funciones de los enrolados, esto fue el comienzo de una serie de actos injustificables cometidos por esta autoridad.

Comenzó a cambiar su imagen, de ser una profesional bien presentada y centrada pasó a cambiar su “look” y sorprendió a todos cuando la vimos con zapatos deportivos, pantalones rotos y un maquillaje gótico, parecía miembro de alguna pandilla urbana, su cuerpo tatuado parecía al de los malandrines de mala muerte que pululan por la ciudad y en cuanto a su administración y obras comenzó a repartir contratos que actualmente están siendo estudiados por la Contraloría General del Estado.

Y nos volvió a sorprender con su supersónico divorcio, unas semanas antes su ex publicó una foto de los dos celebrando su aniversario de bodas y era una foto que derramaba dulzura, y de repente ¡Boom!, se acabó el amor; por supuesto antes de esto el ex quedó bien asegurado con propiedades justamente por donde pasará la vía que llevará al nuevo aeropuerto, y llegó la pandemia y nuestra burgomaestre (o como dicen los bestias correístas “burgomaestra”) en un arranque de estupidez cerró el aeropuerto a un viaje humanitario, su ya trastornada cabeza le dio la orden de enviar las camionetas a la pista para evitar que el avión aterrice.

Cuando se dio cuenta de la estupidez cometida que nos puso en la boca de todos los países del mundo como unos ignorantes le dio COVID, así como le dio a Guillermo Lasso cuando Iza y su horda financiada por el narco tráfico asolaba a Quito. Y ahí no quedó todo, nos volvió a sorprender con contratos truchos para pintar las paredes de Guayaquil con frases de autores ecuatorianos con sobreprecio y si pedir autorización a los autores, no solo fue lo de las pinturas, contrató con sobreprecio la limpieza de las zonas regeneradas de la ciudad.

A propósito de contratos, también hizo contratos durante el período 2019-20020 para productos y estrategias de comunicación por un monto entre todos los contratos de 837 mil dólares teniendo el municipio un departamento de comunicación, las empresas con las que realizó los contratos en este período están relacionadas con su nuevo esposo; cuando estás irregularidades salieron a la luz la señora burgomaestre dijo que “las empresas relacionadas con estos contratos se han especializado en el campo de la comunicación durante años lo que les ha permitido brindar sus servicios a empresas públicas y privadas. Es decir que el departamento de comunicación del municipio no sirve para nada.

Y para cerrar este bochornoso recuento y con broche de oro nos sorprendió doña Cynthia con su matrimonio hindú, da pena y da vergüenza lo que nos dejado esta administración socialcristiana con la presencia de esta señora que parece que el amor y el dinero lo fundió el cerebro.