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Sequía afecta a parroquias de Santa Elena

Los sistemas precarios de producción provocan que la sequía afecten a los pequeños productores, cuyos cultivos muchas veces solventan el consumo interno.

GUAYAQUIL. Los principales afectados de la sequía como lo que experimenta algunas provincias del país actualmente, como las parroquias de Colonche, Manglaralto y Simón Bolívar, ubicadas en Santa Elena, es caótica.

La situación de los campesinos y sus reses es evidente, no hay agua ni pasto para los animales. Los sembríos de maíz, sandía y otros productos lucen secos y los pocos animales que aún permanecen en el sitio se están muriendo de sed. Rafael Figueroa deambula en su pequeña finca, la desesperación ha consumido sus días.

Esto a pesar que el Ministerio de Agricultura, Ganadería, Acuacultura y Pesca (Magap), entregó 8254 fundas de ensilaje. Los beneficiarios pertenecen a las parroquias: Manglaralto, Colonche, Chanduy, y en la cabecera cantonal de Santa Elena, así como de las comunas urbanas de Cerro Alto, San Miguel, San Pablo, Saya, y Baños de San Vicente.

Mateo Lima, secretario de la comuna San Marcos, de la parroquia Colonche, sostiene que en esta comunidad hay unos 420 ganaderos que reunían casi 4 mil cabezas de ganado, de las que al menos el 30% ha muerto por la falta de alimento. Agrega que desde hace dos meses es usual ver esqueletos y restos de vacas en los caminos.

Mientras que Delia Suarez, habitante del sector y quien tiene una pequeña finca, señaló que alimentar a los animales tiene un costo mayor ahora. Expresó que va a otras comunas porque aquí en Colonche “no se produce nada, porqué esta todo seco”.

A pesar de la declaratoria en emergencia de la provincia, el dirigente comunitario y agricultor, Galo Rosales, la declaratoria no garantiza una solución a este problema, y cree que es necesaria la intervención inmediata de las autoridades, para así resolver un tema que se repite cada año.

Desde la semana pasada, arrobó la primera parte de las 280 toneladas de banano verde destinadas a alimentar al ganado vacuno de este sector, que está muriendo por la falta de pasto y forraje debido a la sequía que afecta gravemente a estas localidades.

La semana pasada también se entregaron fundas de ensilaje y pancas secas de maíz que se las tritura para que sean consumidas por las reses. Pero los ganaderos aseguran que esto resulta insuficiente. “Cuando una vaca delgada cae, tememos que ya no pueda levantar”, dijo el dirigente Mauro Guale.

El 60% de la población rural de la provincia de Santa Elena carece de agua potable. De este porcentaje, más del 20% solo puede obtener este recurso a través de los pozos de agua, que muchas veces es salobre. (DO/La Nación)