Economía

Seis cifras que explican por qué Ecuador cumple en 2024 una década perdida de crecimiento económico

La economía ecuatoriana no crece ni genera el suficiente empleo. Esto provoca una ciudadanía mayoritariamente en la informalidad y con bajos ingresos. ¿Qué está pasando?

En 2015, luego de que en 2014 se acabara el segundo boom petrolero que llegó a registrar precios de más de $94 por barril, la economía ecuatoriana creció 0,1% (25 veces menos que el crecimiento de la población) e inició una década perdida.

Este 2024, la acumulación de malas decisiones, tanto de ciudadanos como políticos, darán como resultado, en el mejor de los casos, que Ecuador crezca otra vez 0,1%, sin posibilidad de generar suficiente empleo de calidad y manteniendo los ingresos bajos.

“En 10 años se han profundizado los problemas del país. En el segundo boom petrolero, entre 2007 y 2014, se gastó hasta tres veces más por año (el gasto público llegó a superar el 40% del PIB), pero no se cambió estructuralmente la economía ni la productividad. Luego hemos tenido, de 2015 a 2024, un círculo vicioso de falta de inversión, deuda pesada por pagar (herencia del boom), baja producción y reformas a medias o mínimas”, puntualizó Verónica Romero, economista.

A continuación, se detallan seis cifras que desnudan las razones de fondo para que la economía ecuatoriana no se haya levantado luego de despilfarrar el boom petrolero:

1 En los últimos 22 años solo se han concretado tres grandes inversiones en el sector petrolero: la construcción y entrada en operación del Oleoducto de Crudos Pesados (OCP); la concesión del campo Auca y la explotación del bloque 43 o ITT.

En el caso del ITT, la inversión ha sido de más de $2.000 millones (la única grande en los últimos 10 años), que incluye oleoductos, facilidades petroleras, entre otros, pero, por decisión popular, debe desmontarse, botarse prácticamente a la basura y dejar de producir.

Así, solo dos de las tres importantes inversiones quedarán en pie; pero son completamente insuficientes para un sector que debería tener una inyección de capital y tecnología de más de $1.500 millones al año.

Sin mayor producción petrolera, el fisco tendrá cada vez menos dinero para inversión pública y para empujar el crecimiento económico.

En lo que va de 2024, la producción de crudo de Petroecuador ha caído, en promedio, en 5.000 barriles cada mes.

Para crecer al menos al 3% del PIB se debería alcanzar una producción de entre 515.000 y 530.000 barriles al día, pero ni siquiera se llega a los 485.000 barriles al día.

El sector petrolero es un ejemplo caro de la inversión y la economía inmovilizada en el país por varios factores ya analizados por LA HORA.

2 Según estimaciones de la Cámara de Comercio de Guayaquil, para solucionar el tema del empleo en Ecuador se necesitarían al menos $36.000 millones de Inversión Extranjera Directa (IED). En 10 años, eso sería, en promedio, alrededor de $3.600 millones anuales, es decir, casi 10 veces más que los exiguos $372 millones de IED que se lograron atraer en 2023; o casi 45 veces más que el promedio de $800 millones de capitales que han llegado al año al Ecuador en los últimos 15 años.

Si no se destraban las barreras que impiden la inversión privada, que pasa incluso por cambios en la Constitución de 2008, el país no podrá salir de la trampa del bajo crecimiento y la creciente informalidad.

En los últimos 10 años Ecuador ha perdido más de 14 puntos de empleo formal y de calidad.

Por eso, en 2023 se concretó un récord de remesas:  por cada $15 enviados en remesas por los migrantes, apenas llegó $1 de Inversión Extranjera Directa al país.

3 Las altas tasas de interés, de la mano de la ineficiente política de techos, y las inexistentes reformas para atraer inversión privada en el sistema financiero y liberalizar el sector, ha provocado que el crédito siga siendo caro y privilegio de unos pocos.

Además, en lugar de buscar incentivar que los bancos presten más, todos los Gobiernos de turno han encontrado en las instituciones financieras a unos buenos financistas del déficit fiscal, a través de impuestos “temporales”, cargas impositivas de todo tipo y compra de bonos del Estado. El resultado ha sido menos dinero para financiar producción y emprendimiento; pero más dinero para tapar huecos en el Estado deficitario.

En 21 años, el gasto en el subsidio a los combustibles ha alcanzado una suma acumulada de más de $50.000 millones; y es una de las razones estructurales de los más de $80.000 millones de la actual deuda pública ecuatoriana.

Ecuador gasta más de $7.400 millones al año en subsidios de todo tipo (incluyendo combustibles).

Lo que aparentemente llega “gratis” o a bajo costo a las personas, se transforma en ineficiente, crisis fiscal, más impuestos y pocos incentivos para formalizar negocios y generar empleo de calidad.

Ecuador está enfermo de populismo legislativo y falta de reformas estructurales. En la Asamblea se siguen aprobando leyes que implican más gasto público y más responsabilidades para el Estado, sin ningún tipo de financiamiento. Existen ejemplos como la ley que subió los sueldos a los maestros o la ley que busca asignaciones automáticas para los gobiernos locales.

Mientras ese tipo de iniciativas pasan, en muchos casos por mayoría, no se abordan reformas estructurales como el Código laboral, la seguridad social, el sistema financiero y las tasas de interés, entre otros.

6  A pesar del discurso sobre el neoliberalismo, la realidad es que Ecuador es un país poco liberal y mayoritariamente mercantilista, donde muchas veces no prospera quien mejor produce, sino quien tiene poder de presionar y asegurarse beneficios del Estado.

Así, el país mantiene consistentemente baja calificación en libertad económica. Como ha reseñado LA HORA, a una pequeña empresa le toma el equivalente a alrededor de dos y medio meses de trabajo cumplir con los trámites y burocracia en el país. La formalización está llena de trabas y tiene pocos incentivos reales. (JS)

Fuente:  Diario LA HORA