Opinión

SEGURIDAD Y SOBERANÍA ALIMENTARIA, NECESARIAS PARA LA SALUD.

Dr. Sócrates Pozo Verdesoto, Esp. MSc/ Guayaquil

Cirugía, Nutrición y Salud Pública

CENTRO DE NUTRICIÓN Y SALUD MENTAL

socratespozo@hotmail.com

En 1974, en la Conferencia Mundial sobre Alimentación, realizada en Italia, por primera vez se establece el término de seguridad alimentaria, en el marco de la “Declaración universal para la erradicación del hambre y la malnutrición”.

Según la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) existe seguridad alimentaria cuando “todas las personas tienen, en todo momento, acceso físico y económico a suficientes alimentos, inocuos y nutritivos para satisfacer sus necesidades alimenticias y sus preferencias en cuanto a los alimentos, a fin de llevar una vida activa y sana” lo que supone además la disponibilidad, el acceso, y las condiciones sanitarias de los alimentos. Es necesario para que se cumpla con la seguridad alimentaria, que el compromiso sea social, económico y político. Con estos antecedentes en el Ecuador en el año 2006 se expidió la Ley de Seguridad Alimentaria.

Sin embargo, este concepto de seguridad alimentaria estaba dirigido principalmente al desarrollo de la producción, y no incluía la cosmovisión del campesino, que interviene de un modo directo en el desarrollo del sector alimentario, desconociendo los aspectos culturales propios, restándoles la importancia que tienen. Es así como se fue generando otro enfoque, el de la soberanía alimentaria, que en realidad es complementario y que amplía el concepto a una producción agroecológica, en pequeña y mediana escala, qué es además diversificada y respeta la cultura y saberes de los campesinos.

La inseguridad alimentaria existe cuando hay poca accesibilidad para conseguir alimentos en cantidad y calidad suficientes para cubrir con los requerimientos nutricionales de la población, generando problemas que afectan su salud. La FAO reporta para el Ecuador un incremento de la inseguridad alimentaria, subiendo 12 puntos porcentuales la inseguridad alimentaria moderada a severa y casi 6 puntos la inseguridad severa. Esta situación confirma los casos de desnutrición crónica, anemia, deficiencia de micronutrientes, que se han incrementado.

Debido a la complejidad de la seguridad y soberanía alimentaria, muchas son las causas que pueden oponerse a su cumplimiento, desde la baja capacidad adquisitiva, el conocimiento, prácticas y comportamientos para alimentarse, hasta el poco desarrollo de políticas que las fomenten. Una persona con desnutrición no tendrá la misma capacidad para producir en su trabajo. Pero el problema se torna crítico en personas vulnerables como los niños, mujeres gestantes y ancianos. Hay mayor riesgo de complicaciones durante el embarazo, y bajo peso de los niños al nacer, así como retraso en su crecimiento y desarrollo mental inclusive.