Opinión

SEGURIDAD NACIONAL FORTALECIDA CON GENERALES EN SERVICIO PASIVO.

Antonio Aguirre Medina/Guayaquil

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Por fin parecería que se está despabilando el presidente Lasso y ya le tocó el momento de coger al toro por los cuernos y no seguir haciendo el papel de gil frente al avance de la narcodelincuencia organizada que está cerca de provocar mayor desconfianza y caos a nivel nacional, que culminaría con la entrega del país al Socialismo Progresista.

El General en Servicio Pasivo Paco, Moncayo Gallegos, será el próximo asesor de Seguridad del Gobierno, es poseedor de satisfactoria experiencia política como: exalcalde de Quito, exasambleísta por la provincia del Pichincha y excandidato a la Presidencia de la República.

También se conoció que el también General en Servicio Pasivo, Wagner Bravo Jaramillo, será el próximo secretario de Seguridad Pública del Estado en reemplazo del abogado Diego Ordoñez Guerrero, que dejó su puesto sin que nada positivo haya dejado en vigencia.

Los cambios anunciados hacen suponer que la mano dura militar se hará sentir contra el combate a todo tipo de delincuencia que ha prosperado por la falta de controles y decisión de erradicarla desde sus raíces.

Un punto clave, para sincerarse con el país, sería que el presidente de la República cumpla con hacer conocer los nombres de todos los personajes políticos involucrados con organizaciones que se encuentran al margen de la ley.