Opinión

Segunda vuelta en Ecuador

Diario El Espectador de Colombia

Tras varios días en vilo, el Consejo Nacional Electoral (CNE) de Ecuador definió que habrá segunda vuelta electoral el próximo 2 de abril. Se enfrentarán el candidato oficialista, Lenín Moreno, quien no alcanzó a llegar al 40 %, y el banquero Guillermo Lasso, quien quedó segundo, con el 28 %. El resultado supone un importante traspié para el presidente Rafael Correa, quien aspiraba a que su ungido ganara en la primera ronda. Ambas campañas dieron inicio a los acercamientos con los perdedores, en busca de alianzas viables.

Se daba por descontado que Moreno, del izquierdista Movimiento Alianza País, obtendría la mayoría de la votación, como en efecto lo hizo. Sin embargo, no le alcanzó para llegar al porcentaje exigido por la Constitución para ganar de inmediato. Del otro lado había un buen número de partidos opositores, cuya fragmentación podría darle el triunfo al correísmo. De allí que, desde el domingo en la noche, el país hubiera quedado en vilo hasta el miércoles en la tarde. Con el 99,5 % de los votos escrutados, el exvicepresidente tan sólo llego al 39,31 %.

Lasso ha celebrado el resultado como un triunfo. Representante del sector financiero y con ideología de derecha, logró convertirse en el verdadero contrapeso de Moreno. En adelante no sólo deberá negociar con los restantes candidatos su adhesión, sino convencer a los electores opositores que no votaron por él de que es la única opción cierta de derrotar a Alianza País. De momento, Cynthia Viteri, quien terminó en el tercer puesto, en nombre del Partido Social Cristiano, le ofreció su apoyo. Sin embargo, las cosas no serán tan fáciles con Francisco Moncayo, socialdemócrata, cuyas propuestas se asemejan en principio más a las del actual gobierno progresista. Además, bien se sabe que en política los pactos entre las élites partidistas no implican necesariamente el endoso de los votos obtenidos.

Rafael Correa había adelantado, sin lugar a dudas, una significativa transformación en Ecuador hasta el momento en que decidió dar un paso al costado. Primero en el campo institucional, al consolidar una década de gobierno en democracia, frente a los abruptos cambios que vivieron sus antecesores, lo cual generaba una inestabilidad insostenible. De otro lado, aprovechó la bonanza económica para invertir en infraestructura, educación y mejoras sociales que le son reconocidas. Simultáneamente, sus opositores le han criticado un talante autoritario, restricciones a los medios de comunicación y persecución a quienes lo critican.

A pesar de que ha insistido en que su decisión obedeció a cuestiones personales y la necesidad de tener un merecido descanso luego de diez años en el poder, los analistas no comparten esa opinión. Coinciden en que la baja en sus niveles de popularidad, debido a la situación económica del país, así como al normal desgaste del poder, lo llevó a seguir su olfato político y hacerse a un lado. El candidato escogido fue un hombre que tiene entre el electorado una imagen distinta. Lenín Moreno es parapléjico, luego de una herida recibida en un atraco, y como tal ha descollado por su tenacidad personal, su discurso de inclusión, apoyo a las personas con discapacidad y empatía. Sin embargo, a pestar de terminar primero, quedan dudas sobre su desempeño en el siguiente mes y medio.

Guillermo Lasso lleva el impulso de quien viene de abajo hacia arriba, con tendencia a crecer. Su discurso ha enfatizado que él es la opción al chavismo que existe en el país, y ha calado. Moreno, por su parte, continuará enarbolando la bandera social y el temor a que, si no gana, se pierda todo lo logrado hasta ahora. Como siempre, el electorado decidirá cuál opción prefiere para su futuro posible.

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