Opinión

Seguir el camino espiritual correcto para transformar el mundo.

Por: Lucy García Chica/ Portoviejo.

Si pensamos con profundidad podemos darnos cuenta, que nuestro universo es un espejo. Si inyectamos positividad, eso es lo que nos llegará de vuelta. No solo es una ley espiritual conocida como causa y efecto; se ha demostrado científicamente que la energía no desaparece, solo cambia de forma, la responsabilidad de ser la causa de nuestra propia realidad.

Es momento de pensar acerca de las muchas bendiciones que recibiremos aquellos que seguimos el verdadero camino espiritual. Entre ellas, se menciona lo que Dios ha prometido: “Les daré paz en la tierra, para que duerman sin que nadie los atemorice; y eliminaré las bestias dañinas de su tierra, y no pasará espada por su tierra”. Al entenderlas de forma literal, estas bendiciones son solo eso, bendiciones; uno podría entender que mientras sigamos el camino espiritual, el Creador nos recompensará. Pero va más allá de eso.

(Maimonedes, 1135,) Teólogo y médico, RaMBaM (acrónimo de sus iniciales en hebreo, Rabí Moshé ben Maimón) es considerado la figura más prominente del judaísmo durante el período medieval.

El Rambán explica: “Si los habitantes de la tierra siguieren el camino espiritual verdadero, el mundo se revertirá a su forma original, como era antes de la caída de Adán, habrá paz; Por lo tanto, no es una recompensa por las buenas acciones; más bien, la paz que el Creador nos promete aquí es simplemente un efecto de que el mundo regrese a su estado antes de la caída de Adán, cuando en el mundo no existía dolor, sufrimiento ni muerte. Sin embargo, después de la caída se originó el mundo tal como lo conocemos; un mundo que incluye el dolor, el sufrimiento y la muerte que vemos hoy en día. Todos en el mundo, hombres, animales y objetos inanimados, se envolvieron con negatividad, actuaban conforme a deseos egoístas.

Nuestro camino espiritual y transformación no es solo por nosotros, sino por el mundo.

Es muy importante entender esto. La gente suele malinterpretar el camino espiritual como un “plan de recompensas”, el cual estipula que, si hacemos una determinada cantidad de buenas acciones, seremos recompensados con determinada cantidad de beneficios. Si bien esto es verdad hasta cierto punto debido a la ley de causa y efecto, este no es el objetivo principal. Nuestro objetivo principal es contribuir en la creación de una masa crítica de personas que se transformen positivamente que sea tan grande que permita la transformación total de este mundo. Y alcanzar este estado supremo es lo que el Creador nos promete que es posible.

Por lo tanto, necesitamos recordar que nuestro camino espiritual y transformación no es solo por nosotros, sino por el mundo. Tenemos la responsabilidad de generar la masa crítica y la capacidad de producir ese cambio global.