Opinión

Seducía al balón

Claudio Campos

claudiocampos142@hotmail.com

@claudioncampos

En muchas ocasiones me preguntan cuál es mi ídolo, a lo que respondo rotundamente, mi viejo, porque realmente lo siento así. La mayoría de las personas idolatran a otras por sus capacidades y lo cercano e identificados que se sienten con ellas. En mi caso que no soy la excepción puedo garantizar que mi asombro futbolístico nació cuando tenía 12 años dejando grabado en mis recuerdos los movimientos de un jugador que ostentaba la elegancia de un gentleman y la voracidad de un león en el área rival, virtudes no muy comunes de hallar en un mismo delantero.

Todo comenzó porque una fuerte nevada que caía en mi ciudad natal Esquel en el corazón de la Patagonia, no nos permitía salir de casa y la única diversión que había era la de ver el único canal de tv que llegaba a nuestro domicilio. Mi mamá preparó un rico mate cocido, bebida típica de la zona para combatir el frio mientras comenzaba uno de los clásicos del futbol italiano entre el Inter vs Milán jugado en el mítico estadio de San Ciro.

El encuentro comenzó destacando por sobre todo aquella época de innovaciones tácticas donde era muy difícil jugar, pero en un momento determinado apareció “El cisne de Ultrech” como era conocido este esbelto muchacho que había nacido el 31 de octubre de 1964 en los Países Bajos y domino con el pecho el balón entre dos centrales y con un gesto técnico impresionante logro perfilarse y dejar el esférico en el fondo del arco interista, generando un delirio único en el estadio y marcando para siempre mi fascinación por su juego.

Europa ya vislumbraba que el balompié mundial tenía en este jugador que medía 1,88mts y transformaba lo difícil en fácil y lo impensado en realidad al heredero del laureado Cruyff, y no se equivocó.

Fue parte del tridente histórico compuesto por Gullit, Rijkaard con el que supieron marcar una época dorada que quedo impregnada en todos los amantes del buen gusto por este deporte. Lamentablemente una fuerte lesión en el tobillo lo dejo afuera de las canchas y un 18 de agosto de 1995 decidió retirarse ante 60 mil personas para siempre, dejando un legado de talento y capacidad goleadora difícil de imitar. De esta manera rindo homenaje a uno de los mejores delanteros que tuvo la historia de Holanda y el mundo; por eso pido que nos pongamos de pie y demos un fuerte y caluroso aplauso a don Marco van Basten que logro demostrar que la elegancia sea una virtud que también va de la mano con el fútbol.

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