Opinión

SE SALVÓ MANA

Antonio Aguirre

 

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Con la expulsión simbólica del prófugo de la justicia Rafael Correa Delgado (a) Carlitos y su banda mafiosa se libraron de una pesadilla que se hubiera complicado con la pérdida del movimiento.

La desesperación por participar en las próximas elecciones los llevó a tratar de apoderarse de un Movimiento político ajeno, continuando con la mala costumbre de apoderarse de lo que no les pertenece.

Los dirigentes y fundadores del Movimiento conociendo las malas habilidades de la banda mafiosa no se dejaron sorprender y dieron marcha atrás en las pretensiones de utilizar a la institución que está en proceso de rehabilitación jurídica electoral.

Prefirieron abortar una situación que pude haber sido la pérdida de lo poco que les queda de esperanza de volver a darle vida política a un membrete de poca incidencia y aceptación en la vida electoral.

Las próximas elecciones se acercan y el Correismo está huérfano y con pocas posibilidades que algún buen samaritano los adopte por los malos antecedentes que demostraron en el ejercicio del poder dirigidos por un líder decadente de pésima reputación democrática.

Los errores de buena o mala fe siempre se pagan y en este caso el prófugo de la justicia debe estar arrepentido de haber hecho ganar a su protegido delfín, en el fondo de su mente confundida podría estar pensando que mejor le hubiera ido si permitía el triunfo del candidato de CREO Guillermo Lasso.

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