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Santiago Acosta: ‘El tema de la gratuidad en la educación superior se vuelve un problema’

El jueves 21 y viernes 22 de abril, rectores de 53 centros de educación superior del país se reunieron en el Primer Congreso Consensos U, en Cuenca.  Aquí se analizaron la reforma de la LOES, autonomía universitaria, financiamiento del Estado, acceso a la educación superior y la acreditación de la calidad.

¿Cuál es el balance del Congreso de universidades, escuelas politécnicas e institutos superiores?

La voluntad de diálogo de los órganos rectores del país, Senescyt (Secretaría de Educación, Ciencia y Tecnología), CES (Consejo de Educación Superior) y Caces (Consejo de Aseguramiento de la Calidad de la Educación Superior) con los rectores de las universidades, que no es fácil conseguirlo.

¿Hubo los consensos esperados? ¿Presentaron un manifiesto?

Sí, solicitamos al Gobierno recursos, mayor acceso y autonomía: que se reliquide el Fopedeupo (Fondo Permanente de Desarrollo Universitario y Politécnico) desde el 2017 en adelante, mayor esfuerzo para líneas de créditos y becas para formación de posgrado y doctorado.

¿Y en el acceso a la educación pública?

Solicitamos que haya esfuerzo por fomentar las ofertas técnicas y tecnológicas en el país, para que los estudiantes vean atractivas esas carreras y se diversifique el ingreso a las instituciones de educación superior.

¿Cómo se puede afrontar la falta de cupos?

La gratuidad es un problema, porque no permite que las universidades públicas tengan más ingresos en un contexto donde el Estado no puede crecer con recursos. Hay gente que teniendo recursos, estudia gratuitamente en las públicas. Si ellos pagaran -porque no se le puede impedir que ingresen a una pública- las universidades tendrían dinero para garantizar la gratuidad a los estudiantes más pobres.

En la UTPL tenemos 6 000 cupos en educación presencial y no hay problemas de acceso salvo en arquitectura, medicina, ingeniería civil y enfermería. En el resto, ofrecemos más cupos que matrículas nuevas. En educación a distancia no llenamos todos los cupos. Los recursos del Estado se destinan para becas de estudiantes de escasos recursos. El año anterior recibimos USD 5,5 millones, pero ofrecimos becas por USD 19 millones.

¿La autonomía, el otro tema que demandan, está en la Ley Orgánica de Educación Superior (LOES)?

Es una declaración que en la práctica no existe. Por ejemplo, las universidades públicas no pueden usar libremente su presupuesto y las universidades, en general, cuando se nos aprueba una nueva carrera, tampoco podemos decidir sobre el número de estudiantes y paralelos. Hay que pedir permiso al CES.

La reforma de la LOES propone la liberalización de la aprobación de los proyectos académicos. ¿Eso es autonomía?

Tiene sentido desde la autonomía, pero podría traer consecuencias. Si las universidades aprueban proyectos sin la revisión del CES, cómo se va a asegurar que las nuevas carreras, pensadas en aumentar el acceso de los bachilleres, sean de calidad.

Los problemas en la educación superior son tan complejos que no se resuelven diciendo que las universidades aprueben proyectos sin un órgano de control.

¿Qué puede pasar?

Que se multiplique la oferta de proyectos académicos. Las universidades van a querer hacer educación a distancia, pero con qué servicios tecnológicos, qué soporte para los estudiantes, recursos didácticos y capacitación tendrán los profesores. Prefiero que se planteen los proyectos ante una instancia que revise los requisitos mínimos.

¿El presidente Guillerno Lasso plantea también la eliminación de la Senescyt?

No veo con claridad quién va a asumir sus funciones. Si es el Ministerio de Educación, que tiene un volumen de trabajo, es mejor que siga existiendo la Senescyt.

Este organismo gestiona los recursos para la educación pública y la particular cofinanciada, el acceso de los bachilleres, la entrega de  recursos a los institutos, la política pública y normativas con las universidades. ¿Quién va a hacer todo eso ahora?

¿Cómo enfrentan los recortes del Estado?

Cada año nos reducen el presupuesto por la situación del país o porque se aprueba la creación de nuevas universidades y les dan los recursos del mismo pastel. El año anterior ingresaron la Ikiam y la UNAE  y ahora hay otras cinco en trámite, cuatro en la Amazonía donde ya existe una pública. ¿Por qué mejor no potencian las que ya existen con más recursos, becas de movilidad y manutención para los estudiantes?

Hoja de vida

Experiencia: Licenciado en Filología Germánica y Filología Hispánica, con doctorado en la misma área. Trabajó como docente de lengua y literatura en universidades de Perú, Rusia, Bolivia y Ecuador.

Logros:  Miembro de la Escuela Idente de pensamiento y ha ejercido cargos de gestión universitaria en la Pontificia del Ecuador y en la UTPL.

 

 

El Comercio