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Sanchís fue un huésped de Guayaquil

Reflexivo, prudente y cordial. El ex defensa  del Real Madrid y de la Selección española, mostró esas cualidades durante su estancia en el Puerto Principal, donde se dio tiempo para jugar un partido de tenis con Andrés Gómez.

GUAYAQUIL. Manuel Sanchís hizo del fútbol un arte. Manolo, como lo apodaban, tenía la pelota como pincel y la cancha como lienzo. En el empastado dibujó siluetas inverosímiles, pues su único límite era la imaginación, pero ahora del otro lado, el ex defensa muestra su otra faceta.

El ex jugador del Real Madrid, de 50 años, analizó varios proyectos similares a  los que dirige en España, para aplicarlos en Guayaquil y beneficiar directamente al fútbol nacional, especialmente en las divisiones menores, es decir “un proyecto de formación y juventud que va a servir de ejemplo y de ánimo para todos los chicos se incentiven al deporte”.

En su dialogo, lució una camisa beige y un jeans. Esa comodidad contrastaba con sus imágenes de la época de jugador, sumado a la importancia de resaltar el trabajo de los jóvenes futbolistas, por lo que espera que en el “último trimestre del año” tenga algo de funcionamiento este proyecto.

“Desde el día siguiente que dejé el fútbol, mi vocación no fue estar en la parte de campo ni gestión. Desde que me retiré, trato que parte de las actividades en las que estoy involucrado, tenga como destinatario los jóvenes”, dijo.

Quien fuera miembro de la llamada “Quinta del Buitre” con Emilio Butragueño, Michel, Martín Vázquez y Miguel Pardeza destacó la importancia del ámbito deportivo como recreación y escape del peligroso ritmo de vida que se lleva en la actualidad y por ello la necesidad de tener gente completamente preparada porque “no es una cuestión de montar escuelas. No te habló específicamente de que proyecto, porque es algo que se está decidiendo, pero sí puedo decir que será una nueva oferta que servirá para –que los jóvenes- tengan una vida más sana”.

Sanchís, que logró dos Copas del Rey (1989, 1993) con el Real Madrid, reconoce que no tiene la vocación de ser entrenador, pero aunque parezca una contradicción,  entrenando a un equipo de niños entre 10 y 11 años, pero es un divertimento y no profesional. En ningún momento de mi vida me he planteado ser entrenador”.

Aunque reconoció que “de vez en cuando le apetece jugar fútbol, que lo realizo con la Asociación de Veteranos –del Real Madrid-, pero los años pasan, ya no estamos  para jugar como hace 10 años”, recalcó entre risas.

Pero también aprovechó para hablar de su  otra pasión, el tenis, donde Rafael Nadal es su jugador favorito. Ayer, disputó un partido ante el ‘Zurdo de Oro’, Andrés Gómez.

“Soy un loco del tenis. Si no hubiese sido futbolistas, hubiese sido tenista. Desde que dejé el fútbol profesional le he dedicado más tiempo a entrenar tenis”.

Continuamente, Manuel le auguró un gran año a Nadal, quien a pesar de las múltiples lesiones, ha logrado avanzar hasta octavos de final del Open de Australia, por la forma de jugar y entender el tenis.

“El tenis de Nadal es más fácil de entender. Mientras que Roger Federer creo que es un talento puro, posiblemente el mayor talento que ha dado el tenis, pero esa facilidad que tiene para jugar al tenis no le lleva a que se vea el mensaje que cuesta entrenar”, expresó. (DO/La Nación)