Opinión

SALVEMOS LOS ÁRBOLES

MSc. Brenda Mendoza Pimentel
FORO AGROPECUARIO ECUATORIANO

 

Estuve leyendo una experiencia que están desarrollando en Japón y pensé que en Guayaquil también podemos salvar nuestros árboles. Alla existe una práctica que merece ser observada con atención: cuando un árbol de gran tamaño se encuentra en un lugar donde podría ser afectado por una obra, una ampliación vial o el crecimiento urbano, en lugar de talarlo se busca trasladarlo cuidadosamente a otro sitio. Esta alternativa permite conservar árboles adultos, proteger especies forestales y, al mismo tiempo, resolver conflictos con aceras, calles y otras infraestructuras.

¿Por qué no pensar en algo similar para Guayaquil?
Nuestra ciudad necesita más árboles, no menos. Sin embargo, con frecuencia observamos árboles que son eliminados porque sus raíces levantan aceras, interfieren con tuberías o afectan determinadas estructuras. El problema no siempre es el árbol; muchas veces es la falta de planificación al momento de sembrarlo o de diseñar el espacio urbano.

Trasplantar árboles grandes requiere estudios técnicos, maquinaria especializada y cuidados posteriores, por lo que no sería una solución para todos los casos. Pero sí podría convertirse en una alternativa dentro de una política municipal de arborización y adaptación al cambio climático.

Guayaquil necesita sombra, biodiversidad y espacios urbanos más saludables. Cada árbol adulto representa años de crecimiento, captura de carbono, regulación de temperatura y refugio para la fauna.

Antes de ordenar la tala, deberíamos preguntarnos: ¿realmente debemos eliminarlo o podemos darle una segunda oportunidad en otro lugar?

La modernización de una ciudad no debería significar la desaparición de su patrimonio natural. Guayaquil puede crecer sin dejar de ser verde; solo hace falta planificación, voluntad y respeto por la naturaleza.