Opinión

Sabemos, pero no queremos

Daniel Tristancho/ Guayaquil

Pasante de la U.C.G.D

Universidad Casa Grande

 

La raza humana se enfrenta a un gran problema de motivación. sabemos objetivamente cómo mejorar nuestra salud y cuidar nuestro planeta, sin embargo, es muy poca la gente que enserio realiza actividades día a día para asegurar una vida saludable en el presente y futuro, así como un lugar donde sus sucesores podrán vivir por otros siglos.

La depresión entre la gente solo aumenta porque aquel sentimiento tan natural de mejorar nuestras habilidades y cuerpo con el pasar de los años se choca de bruces con la adicción mental a la que estamos encadenadas con tantas cosas a nuestro alrededor cuyo único propósito es elevar nuestros niveles de dopamina sin ningún tipo de trabajo como pago.

Pero lo curioso es que ya conocemos la fórmula para todo. Sabemos que hacer para tener un mejor cuerpo, pero no lo hacemos. Sabemos que hacer para alimentarnos de manera saludable, pero no lo hacemos. Sabemos que hacer para tener una mañana más productiva, tampoco lo hacemos. Y por último y lo más trágico, sabemos cómo cuidar nuestro planeta y, en realidad, es una minoría (muy pequeña) los que lo hacen.

Esta decisión inconsciente se genera por lo acostumbrados que estamos a consumir y consumir. Prendemos la televisión, fumamos cigarrillos, nos embobamos con alcohol, nos perdemos en videojuegos, nos sumimos en comida que nos matará en el futuro y pasamos horas viendo las publicaciones de redes sociales.

La vida se humana se ha tornado en consumo, correspondiendo perfectamente a la narrativa de que en este mundo donde el capitalismo ha invadido todos los espacios del haber, hasta nuestras mentes se convierten en parte de incontables negocios de los que ni siquiera estamos al tanto, pero nos alejan cada vez más de la salud natural y vida plena, tanto físicamente como mentalmente.