Internacional

Rusia y EEUU llegan a acuerdo para el cese de hostilidades en Siria

Las dos potencias anuncian un pacto para iniciar el proceso de alto el fuego, que empezará el próximo día 12 y comprenderá elf in de todas las operaciones de combate, incluyendo los bombardeos aéreos

ESPAÑA. Tras tantos intentos infructuosos de pacificar Siria en los últimos cinco años, nadie ha querido vender el último acuerdo entre Rusia y EEUU como la pócima definitiva. Para el secretario de Estado de EEUU John Kerry, que ha criticado reiteradamente el uso de las condiciones de alto al fuego firmadas en el pasado para seguir fustigando a los civiles, el pacto es un posible “punto de inflexión”.

“Nadie edifica [este acuerdo] basándose en la confianza”, sentenció Kerry en rueda de prensa junto a su homólogo ruso, Sergei Lavrov. “Está basado en la supervisión, el cumplimiento, el interés mutuo. Es una oportunidad, y nada más que eso hasta que se convierta en una realidad”. Lavrov tampoco se mojó en exceso. Prometió que Rusia haría “lo que dependa de nosotros”, pero matizó que “no todo depende”.

El complejo acuerdo para acabar la guerra de Siria, cuya factura de muertos excede los 200.000 y ha motivado la mayor crisis de refugiados en Europa desde la Segunda Guerra Mundial, se ha cocinado a fuego lento después de 13 horas de discusiones, sin fuegos artificiales. Los rusos han reconocido que hay cláusulas de este que no saldrán a la luz “para evitar sabotajes”, pero tanto unos y otros han dado a entender que cuentan con el respaldo de actores importantes sobre el terreno.

Arranca el lunes

La prueba de fuego empezará con la caída del sol del próximo lunes. Coincidiendo con la festividad del Sacrificio y durante siete días, todas las hostilidades deben congelarse. Ni las fuerzas leales al presidente sirio Bashar Asad podrán avanzar en ciudades como Alepo, piedra angular del acuerdo, ni se permitirá a los opositores avanzar. La aviación asadista no podrá ejecutar bombardeos, principal motivo de la muerte masiva de civiles desde el inicio del conflicto.

Por su parte, el gobierno de Damasco ha aprobado el acuerdo de tregua ruso-americano, informa France Presse, que debe entrar en vigor este lunes entre el régimen y los rebeldes, según ha confirmado la agencia oficial Sana, citando a “fuentes informadas”. “El gobierno sirio ha aprobado el acuerdo ruso-americano (…) uno de cuyos objetivos es llegar a una solución política a la crisis en Siria”, ha indicado la citada agencia, precisando que “habrá un cese de hostilidades en la ciudad de Alepo por razones humanitarias”.

En paralelo al alto al fuego general, los contendientes han de permitir el tráfico libre de ayuda humanitaria, especialmente en las zonas asediadas. Esta condición tiene especial importancia en Alepo, en cuyos distritos alzados del este viven cerca de 250.000 personas prácticamente cercadas desde principios de semana. Se ha anunciado la apertura de la vital vía de acceso a estas áreas conocida como ‘carretera de Castello’ y la creación, alrededor, de una zona desmilitarizada.

Estas dos condiciones, con definiciones más o menos amplias, ya integraban acuerdos anunciados en el pasado y jamás se han cumplido. En la mayoría de casos los ceses de hostilidades se desmoronaban a las pocas horas entre acusaciones mutuas de falta de compromiso. Fruto, además, de la multiplicidad de grupos armados y orientación política que componen los frentes, sobre todo los opositores. Numerosas ONG han acusado a Asad de restringir interesadamente los convoyes humanitarios.

Si durante siete días los cimentos del pacto permanecen sólidos, Rusia y EEUU impulsarán un mecanismo de coordinación de ataques contra ciertos grupos armados que entran en su definición de “terroristas”. Principalmente son el auto denominado Estado Islámico (IS, por su siglas en inglés) y el Frente de Conquista del Levante, nominalmente desvinculados de Al Qaeda recientemente pero cuyos principios no se han movido un ápice.

Definir las zonas ocupadas por el IS resulta fácil, pero indicar las de los segundos no tanto porque, en muchos casos, comparten trinchera y objetivo militar con otros grupos alzados no extremistas. Rusia deberá evitar que la oficialista Fuerza Aérea Siria esté al margen de estas operaciones y EEUU tendrá que convencer a sus aliados opositores para que rompan con los yihadistas. “Delinear y separar” en el mapa qué zonas se pueden atacar es una de las tareas más difíciles exigidas por el pacto.

“Delinear y separar”

La necesidad de combatir a grupos como Al Qaeda en Siria ha sido una de las excusas de Damasco para seguir castigando a la población civil. John Kerry ha dicho que ya no podrá ser así: “Una vez que este acuerdo esté plenamente en vigor, el régimen no podrá hacer en el futuro lo que hizo en el pasado, es decir, ir detrás de Al Nusra, lo que es legítimo, pero en realidad atacar a la oposición moderada”, ha asegurado, usando una definición tradicional de ciertas brigadas no ultra radicales.

Esta ambiciosa hoja de ruta ha generado optimismo, pero no confianza plena. “Damos la bienvenida a este acuerdo, si se aplica”, ha expresado Basma Kodmani, miembro del Alto Comité de Negociaciones (HCN), un organismo representativo de la oposición impulsado por Arabia Saudí y reconocido por Occidente. Moscú asegura que Damasco ha sido informado de la iniciativa y está “dispuesto a participar de ella”. La ONU también ha declarado su disposición a trabajar a favor. La oposición siria ha celebrado este sábado el acuerdo ruso-estadounidense con la esperanza de que marcará “el principio del fin de la tortura de civiles”.

A partir de la noche del lunes todo dependerá de las decisiones de los contendientes. Aunque Kerry ha atribuido un eventual éxito a que régimen y oposición “cumplan con sus obligaciones”, la realidad es que ni el HCN tiene influencia notable en las brigadas que luchan en Siria contra Asad ni Rusia ha podido hasta la fecha lograr que el Gobierno sirio se adhiera a lo pactado fuera del país. Se trata, por lo tanto, de un acuerdo volátil. (El Mundo/La Nación)