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Rousseff espera que masificación del deporte sea mayor legado de Río 2016

Entre el legado que los Olímpicos dejarán al deporte citó la construcción de 18 centros de entrenamiento para formación de atletas, tanto de base como de elite.

BRASILIA. La presidenta brasileña, Dilma Rouseff, afirmó que espera que el mayor legado de los Juegos Olímpicos que Río de Janeiro organizará en 2016 sea la masificación del deporte en Brasil y un importante avance en la formación de atletas de alto rendimiento.

“Queremos trabajar para garantizar que el mayor legado de nuestros Olímpicos y Paralímpicos en Río 2016 sea el legado de esa formación de atletas de alto rendimiento y de masificación del atletismo y de todos los demás deportes”, aseguró la jefe de Estado en un discurso ante decenas de medallistas brasileños en los pasados Panamericanos de Toronto 2015.

En la ceremonia en el Palacio presidencial de Planalto, en el que recibió a parte de la delegación que representó a Brasil en los Panamericanos de Toronto, Rousseff también conmemoró el décimo aniversario del programa que concede subsidios a atletas de elite para ayudarles en su preparación para los Olímpicos de Río.

La mandataria definió el llamado Bolsa Atleta como el mayor programa de patrocinio individual en el área deportiva en el mundo y aseguró que en diez años benefició a cerca de 15.000 atletas con 600 millones de reales (unos $167 millones).

Entre el legado que los Olímpicos dejarán al deporte citó la construcción de 18 centros de entrenamiento para formación de atletas, tanto de base como de elite.
“Uno de mis mayores orgullos es saber que 78 % de los competidores que defendieron a Brasil en Canadá recibieron apoyo del Gobierno”, afirmó.

De los 141 podios alcanzados por Brasil en los Panamericanos, 121 fueron conquistados por atletas y equipos que recibieron patrocinio o subsidios del Gobierno. Ese porcentaje fue mayor para los Parapanamericanos: 254 de los 257 medallistas recibieron ese apoyo.

Con la ayuda, Brasil cumplió en Toronto su meta de quedar entre los tres primeros del medallero con 141 preseas (41 oros, 40 platas y 60 bronces), por delante de Cuba, aunque no superó los resultados de los Panamericanos de Guadalajara 2011, donde obtuvo igual número de medallas pero más doradas (48 oros, 35 platas y 58 bronces).

“Estoy informada de que fueron muchas victorias en Toronto. En los Panamericanos obtuvimos el tercer lugar y, por primera vez, fuimos los primeros en los Parapanamericanos”, afirmó.

La presidenta, que se mostró contrariada cuando uno de sus ayudantes le impidió el paso por algunos minutos para permitir la entrada de atletas en sillas de ruedas, aprovechó el encuentro para posar para fotografías con los medallistas.
La mandataria, cuya popularidad está en un mínimo histórico del 8 %, también aprovechó para reforzar el discurso con el que ha pedido respeto al resultado de las elecciones presidenciales de octubre pasado a sectores de la oposición que piden su renuncia.

El deporte, dijo, “muestra que es posible sufrir derrotas, dificultades en el camino, pero que todo atleta se levanta y sigue adelante. Muchas veces no gana en la primera, pero sí en la segunda o en la tercera, o se sigue luchando para ganar, pero respeta el resultado de otro atleta que es vencedor”.

La jefe de Estado citó al nadador Thiago Pereira, que se convirtió en el mayor medallista en la historia de los Panamericanos con 23 preseas, una más que el cubano Erick López, como un ejemplo del deportista que respeta al adversario.

“Vamos a seguir invirtiendo de forma determinada y consistente en el deporte nacional. Vamos a darle soporte a todos los atletas que permitan que Brasil muestre su fuerza y su capacidad en los Juegos, no sólo en 2016 sino también en 2020 y 2024”, aseguró.

El Gobierno brasileño ha realizado grandes inversiones y esfuerzos en la preparación de los atletas con la meta de convertir al país en una potencia olímpica y estar entre los diez primeros del medallero en los Juegos de Río de Janeiro 2016. (Efe/La Nación)