Opinión

Richard Arce: “Una jugada maestra de Lula”

Richard Arce

El encuentro de presidentes de la región, invitados por Lula da Silva, más allá del eslogan de integración regional y el hermanamiento que debería ser el puntal de una política de integración latinoamericana, es en realidad una estrategia geopolítica para mantener en vigencia el posicionamiento de los gobiernos de izquierda, ante un escenario adverso que podría cambiar el mapa político en los próximos meses.

La otra imagen potente es la “lavada de cara” de Lula al presidente Nicolás Maduro, haciendo un reconocimiento público y posicionándolo como el único referente del gobierno venezolano; ahora que Guaidó cayó en desgracia y prácticamente perdió el espacio que le habían generado varios paises del mundo, liderados por EE.UU., con el claro objetivo de deslegitimar al chavismo.

En realidad, Maduro y Guaidó son un fraude. Guaidó por ser un títere de los intereses petroleros y Maduro por haber destruido un país, que hoy en día vive la mayor crisis humanitaria de la historia latinoamericana, con el éxodo de venezolanos que se estima en más de siete millones, quienes deambulan en diferentes países de la región abandonados a su suerte y sufriendo las penurias del exilio forzado, por las ambiciones y angurrias del régimen dictatorial.

Pero, hablemos claro, porque la hipocresía con el chavismo viene de todos lados; ahora que es mayor el interés por el petróleo, Maduro ya no es un problema para los EE.UU., al contrario, han renovado contratos petroleros beneficiosos para los intereses económicos del norte. Inclusive, lo que queda del oro monetario venezolano, que estaba confiscado en Londres, tiene visos de retornar al Caribe, a pesar de que había una orden judicial, que inclusive beneficiaba a Guaidó en su administración.

En este nuevo escenario, Lula, muy astuto, hace esta jugada para rendirle homenaje a Maduro y buscar posicionarse nuevamente liderando la región. No está en discusión la integración de los pueblos de América, pero debería ser un espacio para zanjar la situación del Perú y la falsa narrativa que pretenden imponer sobre nuestra democracia; pero esa no es la agenda prioritaria y al parecer en Torre Tagle piensan lo mismo, lamentablemente.

 

 OPINION | PERU21