Opinión

Ricardo Luque: Una fusta de lujo, de familia de campeones

Silvio Devoto Passano

sidepaderby@hotmail.com

Mírelo cuando sale al Paddock y a la hora de montar. Obsérvelo bien en carrera… estribo corto, cortísimo, casi “una tabla” en el derecho final, manejo de huasca con las dos manos, rigor en serio.

Usted va a decir en seguida jinetazo, y si conoce de la hípica guayaquileña, ecuatoriano, exclamará en seguida. Es un Luque!. Sí señor, en Chile se decía no hay Bravo malo, recordando a esa pléyade de extraordinarios látigos de apellido Bravo que lució en Chile, Perú, Ecuador, Colombia, Panamá, E.E.U.U., México a la altura de los mejores: José, Ernesto, Lucho y Oscar.

Entre nosotros, se dice No hay Luque malo!
Recuerden a su padre, el desaparecido Segundo, un verdadero artista del sillín; sus hermanos, Eduardo el Maestro que paseo su clase por Colombia, Panamá y E.E.U.U., el finado Félix, al menor Oscar y hasta el menor de todos con cortísima carrera, Antonio.

Todos, la misma escuela, el mismo estilo, igual rigor.
Pero, el más rendidor de todos, siempre parejo año tras año, temporada tras temporada, sin los altibajos ni las ausencias de Eduardo, es sin lugar a dudas Ricardo. Para nosotros, el último gran jinete guayaquileño, de verdadera estirpe Huancavilca, esa estirpe se va perdiendo de a poco, especialmente en el turf, entre los jinetes, que poco o nada saben y conocen de vergüenza deportiva, de la dignidad profesional, de amor propio, que es justamente lo que más sabrá en Ricardo Luque.

Morales es un verdadero Maestro, pero quisiera tener una monta de opción para mostrarle que aquí también hay jinetes. Así nos había dicho Ricardo, conversando tras la victoria que alcanzó con Longwood semanas atrás.

Nacido al iniciar la segunda mitad del siglo, el doce de Diciembre de 1951,para ser más exactos, en Guayaquil, desde muy niño anduvo entre caballos y pronto tuvo lo que hoy falta a los aprendices: La oportunidad de ver a verdaderos maestros de la fusta.

Lo aprendí todo de mi padre y diciendo a verdaderos Ases de la fusta. Abel Vaca, Leonardo Mantilla, Cesar Escobar, mi hermano Eduardo, el chileno Carlos González, que jinete!.
Así salió a correr, cuando para ganar “había que apretar y bastante”.

Mi primera victoria fue con el Cadete, allá por 1968.
Aprendizaje rápido, 40 victorias (en aquella época precisaban de este número de victorias para el doctorado) y en seguida al profesionalismo. En poco más de un año salí profesional y de allí en adelante siempre tuve fortuna; la victoria nunca me fue esquiva y generalmente estuve entre los primeros de la estadística.

Así pasaron el Santa Cecilia, el Costa Azul, LA Carolina de Quito, una temporada en el Salvador, ganando lejos la estadística, Mar Bravo y ahora el Buijo. Si, Buijo, donde justamente hace dos semanas tuvo la gran oportunidad de ganar a Morales…

Pocos creían en Curro, el gran favorito era Longwood seguido de Endora. El mío estaba al último en los pronósticos, pero se dieron las condiciones de la carrera, Longwood murió tratando de alcanzar a Endora, y en el derecho el mío se fue con todo. Cuando lo busqué respondió de inmediato y gané bien.

¿Tu mejor victoria?
No, de ninguna manera. Me alegró enormemente porque siempre es bonito derrotar a los favoritos, porque era un clásico importante, por don Pedro Aspiazu, que me tiene mucha confianza y al que voy ganando varias carreras en seguidillas, y por mi hermano Clemente que lo presentó en inmejorables training, pero recuerdo triunfos como el alcanzado con Pastelito en 2.400 con Orquídea en los 2.000 del crianza nacional, con san juan en varias ocasiones, es decir, este es muy buen triunfo y nada más.

Conversando sobre sus compañeros de profesión al momento y sobre los aprendices, habla así: Definitivamente no estamos en buen momento en lo que respecta a jinetes. Es lamentable porque el jinete es un verdadero atractivo en el espectáculo. Los aprendices de ahora no aceptan un consejo: no saben ni tomar las riendas, ganan carreras sin saber cómo y se creen unos jinetazos. Otros, lastimosamente, equivocan el camino de entrada y se pierden prontamente. Es una lástima.

El domingo volvió a demostrar su capacidad… Como siempre, con clase, con estilo, con rigor, con amor a la profesión y sobre todo, con Dignidad.

Si, con esa Dignidad y Vergüenza que hace justamente más grandes a los grandes, que lleva a pocos, a verdaderos escogidos, a sobresalir entre los de su profesión, como sobresalió siempre Ricardo , sí; porque por algo Ricardo es un Luque.

Si señores por algo es Ricardo Luque Hidalgo.

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