Opinión

El retrato de Dorian AP Gray

Henry Rafael Silva Viteri

henry.silvaviteri66@gmail.com

El retrato de Dorian Gray es una de las grandes obras del escritor irlandés Oscar Wilde, en esta obra el personaje principal Dorian es un joven que comienza su vida en la sociedad, conoce a un pintor quien queda impresionado por su belleza y decide hacer un retrato; este retrato tuvo el poder de reflejar el alma de Dorian Gray, quien comenzó a llevar una doble vida, aparentando un buen comportamiento ante la sociedad y cometiendo actos de corrupción y crímenes a las espaldas de ellos, cada acto apartado de la moral desfiguraba el rostro del cuadro hasta que llegó a ser la imagen de un monstruo

En ese momento se aterro y perdió el control tomando un puñal y clavándolo en el corazón del retrato, un desgarrador grito inundó la mansión y lo encontraron muerto, totalmente desfigurado por la maldad, con un puñal clavado en el corazón.

Dorian AP Gray es la obra escrita en una década perdida, se presentó ante la sociedad como el dulce y tierno joven que llevaría al Ecuador a una situación de justicia e igualdad, que acabaría con los males de la larga noche neoliberal y que sus manos limpias, su mente lúcida y su ardiente corazón le pertenecían al pueblo por quien viviría para enaltecerlo.

Con esa fachadita pudo engañar a la gente, pero este joven llegó al poder rodeado de elementos oscuros escogidos de la larga noche neoliberal, posiblemente financiado por la narco guerrilla, y con planes malévolos de acaparar con todo lo que esté a su alcance; así inició su andar en la historia de nuestro país, cometiendo arbitrariedades, creando entes burocráticos para satisfacer a sus amigos y para tener los votos de los borregos asegurados, sus manos se mancharon con negociados, corrupción y violaciones a la ley; mancilló el honor de todos los que se oponían a su “belleza de alma”, su mente lúcida se tornó lúdica, dedicada al ocio y al juego de ser su alteza y su ardiente corazón se quemaba de coraje cuando algún “enano”, “poco hombre” o “gordita horrorosa”, se atrevían a contradecir a “Su Majestad”.

Pero el peso de la maldad, del odio, de la corrupción abrumó a nuestro Dorian Gray criollo y al final de su década ganada y perdida para el Ecuador clavó el puñal en el corazón de su retrato, Capaya, quien le devolvió todos los pecados cometidos, un desgarrador grito cruzó el Ecuador y su angustia y miedo lo ha llevado a terminar su vida política con la verdadera imagen del corrupto que protegió a violadores de niños, a inocente que puso sus manos al fuego (y se quemaron) por el primo y el ministro de deportes (el dueño del circo).

Acabó la historia, la de Oscar Wilde fue fantasía, la nuestra una realidad que tenemos que acabarla este domingo en las urnas.

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