Opinión

RESULTÓ SER UN HUESO DURO DE ASIMILAR.

Antonio Aguirre Medina/Guayaquil

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No es la primera vez que en el país que existen graves fricciones entre el presidente y vicepresidente de la República, el más grave que recuerdo es cuando el presidente Dr. José María Velasco Ibarra se refirió a su último vicepresidente Dr. Jorge Zavala Baquerizo como: CONSPIRADOR A SUELDO, esto ocurrió entre los años 1968/1969.

El profeta Velasco Ibarra si tuvo los arrestos pero la decisión definitiva para poner paz en el país y demoler toda la conspiración que estaba en marcha, entre los políticos de moda y los grupos universitarios de los Átala, Chinos, Cabezones, Pekineses y otros de menor peligrosidad.

Dicen que la historia vuelve a repetirse pero en el momento actual las circunstancias son diferentes: en el caso Velasco-Zavala la elección no era por binomio, era separada y en el caso Noboa-Abad fueron elegidos en conjunto y quién la escogió a pesar de sus escasos valores y con conocimiento de causa  a su binomio fue el mismo presidente Noboa, por lo tanto, la única responsabilidad tendrá que recaer sobre el mismo.

Peor si no cuenta con los asesores directos que sean capaces de encontrar soluciones viables, rápidas y emergentes, que, por supuesto si las hay, lo que les falta es ingenio, capacidad, decisión y disposición para actuar en un verdadero y sacrificado beneficio para los más necesitados del país, a quienes se les terminó el pan, el techo y posiblemente también el empleo.